Poner fin a la voz silenciada de la literatura Boedo en la polémica Florida-Boedo

July 24, 2020

Una casa fueron antes,
y ahora impiden pasar:
Es un montón de prejuicios
que fueron una verdad.

Álvaro Yunque, “Montón de escombros.”
Versos De La Calle (1924)

 

En las décadas de 1920 y 1930, la ciudad de Buenos Aires experimentó un renacimiento de la vanguardia literaria y estética a través de la manifestación de dos grupos intelectuales: Florida y Boedo. En referencia a las dos calles porteñas prominentes, los miembros de Florida y Boedo entablaron un intenso diálogo filosófico a través de sus revistas. Formaban parte del grupo de Florida muchos escritores y artistas, entre ellos Jorge Luis Borges. Eran personas que se reunieron en la zona cosmopolita de la ciudad, rodeadas de cafeterías, galerías de arte y editoriales. El grupo de Boedo era formado por escritores y artistas oriundos de la clase obrera emergente, a medida que llegaban más extranjeros a Argentina debido a la inmigración en masa desde Europa. Este grupo, pues, era un reflejo directo de la zona del proletariado urbano en el que residían.

El círculo Boedo tenía como objetivo abogar por las ideas de la reforma social y se fue ideologías izquierdistas mientras el grupo de Florida se alejó de la política y se comprometió con la estética y con lograr una forma de arte pura. Estos motivos radicalmente diferentes dieron lugar a muchas tensiones entre los grupos a través de discusiones sobre la clase social, la identidad nacional, las ideologías políticas y el valor y la comercialización del arte.

Al analizar este período creativamente rico de la historia argentina, la mayoría de la literatura moderna muestra una imagen distorsionada de la polémica Florida-Boedo que termina con el movimiento vanguardista argentino como un esfuerzo monolítico influenciado únicamente por el grupo de Florida. Este ensayo tiene como objetivo abordar los privilegios del grupo de Florida desde el punto de vista de la clase social y el llamamiento al criollismo como táctica para lograr la unificación nacional argentina. Es más, se analizará cómo se usaron estos privilegios para desacreditar las voces del grupo de Boedo y se propondrá una reevaluación de la literatura boedo como una voz igual e independiente de los movimientos de vanguardia argentinos. Al ofrecer una perspectiva diferente sobre cómo evaluar la literatura boedo como su propio movimiento vanguardista, con suerte, restablecerá la densidad de la literatura argentina durante este período.

Los grupos de Florida y Boedo publicaron sus ideas a través de sus revistas Martín Fierro y Claridad. La revista del grupo Boedo, Claridad, fundada por Antonio Zamora, contenía principalmente relatos cortos y ensayos dirigidos a la emergente clase trabajadora inmigrante. Con el fin de difundir su mensaje a la audiencia más diversa, el círculo Boedo publicó sus editoriales en grandes cantidades y a un bajo precio para que fuera fácilmente accesible para todas las personas. El grupo de Florida publicó poesía y crítica literaria y artística en su revista, Martín Fierro. El nombre de la revista se origina en el famoso poema épico argentino sobre el gaucho Martín Fierro que deambulaba por las grandes llanuras de Argentina. La revista del grupo de Florida fue nombrada intencionalmente por un símbolo nacional que apelaba al criollismo, más bien, Martín Fierro representaba el estilo de vida indígena argentino y un paso hacia una sociedad argentina "pura" que excluía a los argentinos no nativos; Cepero señala que, “this model retrieved Spanish traditions, mythologized the gaucho and produced authoritarian texts, all of which were intended to revitalize the national spirit against the onslaught of immigrants” (Cepero, p.113). Con ese poder, el grupo de Florida criticó abiertamente las ideologías izquierdistas y sociales de los escritores de Boedo que silenciaron aún más la voz del grupo que ya luchaba por una representación justa en una sociedad donde la llegada de inmigrantes de clase baja no era del todo bienvenida. 

Incluso antes de la creación de Martín Fierro, los miembros del grupo de Florida tenían muchos privilegios inherentes que los colocaban en un lugar de poder, Cittadini explica que "los miembros que componen la revista, desde Borges hasta Girondo, son personas perspicaces y con una educación elevada, lo que les otorga cierta jerarquía social en un Buenos Aires que tiene su inteligencia en plena formación” (Cittadini, p.4). El poder y el privilegio no son mutuamente excluyentes; en el caso de los escritores de Florida, el acceso a la educación, el estatus social y económico, y la apelación al nacionalismo se entrecruzaron y establecieron la validez del grupo, colocándolos en una jerarquía distinta por encima de Boedo. 

A pesar de estos desafíos, el grupo Boedo continuó escribiendo y publicando en Claridad, incluso cuando las ventajas exclusivas del grupo Florida eran evidentes. En una entrevista con Elías Castelnuovo, uno de los fundadores del grupo Boedo, dijo que “la cuestión fue entre ricos y pobres, no le quepa duda. Lo que pasa es que nosotros veníamos de la clase trabajadora y muchos de ellos adoptaban la misma pose, hasta que tenían la hilacha” (Giardinelli). Si bien las tensiones entre los grupos y el borrado de la literatura boedo en la historia argentina no se pueden reducir fácilmente a una lucha de poder entre ricos y pobres, esto demuestra que la diferencia de clases influyó en las perspectivas de ambos grupos. Pero incluso con los prejuicios de los boedistas hacia los escritores de Florida, no ha cambiado mucho la forma en que la historia y la sociedad los ha visto en ese tiempo. Sin embargo, el mismo razonamiento no puede aplicarse a los floridistas que estaban en una posición privilegiada y ha vilipendiado y silenciado la voz del grupo Boedo, creando, con su voz nacionalista, una historia incompleta de la literatura argentina. 

El debate sobre la polémica Florida-Boedo sigue siendo animado. Si bien hay una variedad de puntos de vista sobre cómo catalogar los dos grupos, existe una gran literatura a favor de identificar a Florida como el único movimiento vanguardista de la época. Una de las principales defensoras de esta opinión es la crítica literaria y cultural argentina Beatriz Sarlo, expresando en su libro, Borges, a Writer on the Edge, Class origins, the relationship to national tradition, the purity or corruption of language, the attitude towards the literary market: all these elements make up a 'structure of feeling' shared by the Argentine avant garde to which Borges belonged (Sarlo, cap.7). La autora, cuando se dirige a la vanguardia argentina de los años veinte, asigna el estado de vanguardia solo a los escritores de Florida. Al compartir una perspectiva similar, Montaldo en su ensayo “Los años veinte: un problema de historia literaria” en la revista Filología anuncia “para los martinfierristas la literatura eran los textos y de ellos había que hablar, para los boedistas la literatura era una práctica inescindible de la militancia y de "la vida" y es por lo tanto en el terreno ideológico-moral en el que hay que juzgar a los escritores” (Montaldo, p.135). El argumento principal para Sarlo y Montaldo al no identificar a Boedo como un movimiento de vanguardia es que su literatura sobrepasa el pensamiento radical requerido para ser considerado en la antología de vanguardia argentina y, en cambio, debe clasificarse en la literatura social y pedagógica.

Mientras tanto, según la Real Academia Española, algo que se define como vanguardia es "avanzada de un grupo o movimiento ideológico, político, literario, artístico, etc." (DRAE). El razonamiento de tratar a Boedo como un movimiento de vanguardia separado no debe depender únicamente de la definición del diccionario incluidas las nuevas ideas políticas e ideológicas. Sin embargo, el grupo Boedo satisface la definición al avanzar en la discusión sobre el entorno en rápido desarrollo en el que vivían y creando solidaridad internacional en toda América Latina contra el imperialismo europeo y norteamericano. Lo lograron a través de movimientos nacionales, uno en particular fue el movimiento de reforma universitaria que tenía “a shared position on such matters as opposition to dictatorship and imperialism" (Walter, p.4). Pudieron difundir estas ideologías e ideas políticas con sus ensayos, cuentos, poesía y arte publicados en Claridad, lo que los convirtió en una voz prominente de la izquierda socialista argentina.

Por lo tanto, el debate no resuelto sobre la identificación del "verdadero" grupo argentino de vanguardia muestra que la historia de la literatura argentina ha estado contando una historia incompleta. En cambio, al ver a los grupos de Florida y Boedo como dos movimientos de vanguardia separados, la literatura de Boedo puede estudiarse a través de una nueva lente que podría conducir a un análisis novedoso de ambos movimientos y así restablecer la densidad de la literatura argentina. Cedro en su tesis doctoral discutiendo el debate Florida-Boedo dice que “la presencia de Boedo también resulta necesaria para reafirmar ese lugar privilegiado de Florida. Así, la polémica – contada siempre a medias – deviene una justificación de Florida como voz digna de ser escuchada. Y la polémica es desplazada por el relato de la polémica” (Cedro, p.7). Similar al punto de Cedro, la literatura de Boedo no ha sido completamente reconocida como un movimiento de vanguardia argentino válido por muchas razones. Los escritores de Florida tuvieron muchos privilegios que, combinados con un espíritu nacionalista y el rechazo público de las ideologías izquierdistas, redujeron al grupo Boedo como los perdedores de una batalla trivial destinada a identificar el verdadero movimiento de vanguardia. Al reflexionar nuevamente sobre la definición de la palabra vanguardia, la discusión de Boedo sobre las injusticias sociales y las ideologías políticas y el trabajo publicado en Claridad no son acciones chocantes. Si Boedo y Florida fueron analizados como dos movimientos independientes de vanguardia, ambos grupos tendrían una voz igual en la literatura de ese período. 

Si bien el conflicto de Boedo-Florida ha tenido más de cien años de análisis y discusión, los problemas complejos que propone siguen siendo relevantes. Aunque el enfoque se ha centrado en restablecer la presencia de la literatura Boedo, compuesta por un grupo de escritores y artistas de la clase trabajadora que escribian para la clase trabajadora, en el canon de la literatura argentina, esta discusión puede ofrecer una mayor reflexión sobre nuestro mundo. Al considerar la sociedad actual, la desigualdad de clase, los temores irracionales sobre la inmigración, los llamados al nacionalismo en el contexto de la política y las injusticias sociales siguen siendo problemas sistémicos sin resolver. Esto no quiere decir que no se haya observado progresos de revisión histórica con más compromiso con la verdad de los hechos desde la polémica Florida-Boedo, sino que la reevaluación del pasado ofrezca oportunidades para escribir el futuro.

REFERENCES

  1. Beatriz, Sarlo. (s/d). "Borges, a Writer on the Edge". J. L. Borges Center for Studies & Documentation. .
  2. Cepero, Iliana. (s/d). "Martín Fierro, Argentine Nationalism, and the Return to Order". Modernism/modernity, vol. 26, n. 1, 2019, p. 111-140. Project MUSE, doi:10.1353/mod.2019.0005..
  3. Cedro Gabriela García. (s/d). "Ajuste De Cuentas: Boedo y Florida Entre La Vanguardia y El Mercado". Mercado, 1ra ed., Santiago Arcos Editor, 2013, pp. 1-18.
  4. DRAE. (s/d). "Vanguardia: Diccionario De La Lengua Española.". Diccionario De La Lengua Española" - Edición Del Tricentenario, 2020. https://dle.rae.es/.
  5. Montaldo, Graciela. (s/d). "Los años veinte: un problema de historia literaria". Filología, Buenos Aires, a. XXII, n. 2, 1987..
  6. Walter, Richard J. (s/d). "Review of Claridad y el internacionalismo americano". Hispanic American Historical Review, vol. 80, n. 3, 2000, p. 628-630. Project MUSE.
  7. Yunque, Álvaro. (s/d). "Montón De Escombros". Versos De La Calle, 1924.

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Brooke Haid
Brooke Haid is a third-year undergraduate at the University of Pittsburgh studying chemistry and the history and philosophy of science with a Spanish minor. She is on the board of Planned Parenthood Club at Pitt and is involved with other organizations that focus on reproductive and health rights, sustainability, and emphasizing intersectionality. She has traveled to Spain and Ecuador with the Pitt Alternative Break program in the Spring of 2019. Her plans include traveling and pursuing further education in the history and philosophy of science with a concentration in the philosophy of chemistry.