¿Debe el Gobierno Financiar a los Ex-Guerrilleros?

January 8, 2020

Colombia y sus ciudadanos han sufrido por la violencia de los grupos guerrilleros por más de media década. Recientemente, los grupos guerrilleros restantes están perdiendo miembros rápidamente debido a la desmovilización. Cuándo un miembro deja la guerrillera, el atraviesa por tres etapas. La primera etapa, desmovilización es cuando el combatiente sale del grupo guerrillero. La segunda etapa, desarmamiento, es la etapa en la que los ex-combatientes entregan las armas. Finalmente, la tercera etapa es la reintegración de los guerrilleros a la vida civil. 

Los ex-guerrilleros del conflicto armado en Colombia enfrentan desafíos sociales, médicos, y financieros en el proceso de reintegración a la sociedad colombiana. Actualmente, el gobierno colombiano financia la agencia para reintegración nacional (ARN). El apoyo del gobierno es muy controversial porque, por un lado, el apoyo es esencial en el proceso de reintegración de los ex-guerrilleros.  Por otro lado, el gobierno técnicamente está financiando a ex-terroristas, e individuos quienes han hecho daño o atentaron los derechos fundamentales de los civiles. 

El sector privado financia las dos primeras etapas (desmovilización y desarmamiento), pero no la última etapa de reintegración. Por eso, los fondos estatales son necesarios para apoyar la transición a la paz diplomática, porque asegura el éxito de la reintegración de los ex-guerrilleros a la vida civil y la prevención de un retomo de ex-guerrilleros. Todo apunta a que las entidades privadas no apoyan el financiamiento de la reintegración. 

Hoy en día, Colombia tiene una agencia estatal (ARN) dedicada a ayudar en el proceso de reintegración para cada persona quién sale de un grupo guerrillero, pero muchos colombianos creen que los fondos estatales deben estar dedicados a otros sectores que beneficien a los colombianos no vinculados a guerrillas.

El primer intento para introducir un programa financiado por el gobierno federal para asistir con la reintegración social de los ex-guerrilleros pasó en 1953, pero por razones políticas fracasó. En 1991, un programa de reintegración nuevo fue creado para ayudar a los ex-combatientes con los desafíos de reintegración social; este programa solamente proveyó subsidios monetarios y nada más. Además, este programa fracasó porque muchos ex-combatientes no manejaron los fondos apropiadamente y los ex-guerrilleros volvieron a los armas. En 2003, el mismo método fue utilizado en otro programa, y resultó en el incremento de apoyo médico, educativo y vocacional necesario para asistir en una reintegración social exitosa. Este programa evolucionó y se convirtió en la Agencia para Reincorporación y Normalización en 2017, el mismo programa que es utilizado hoy (ARN, 2019).

El proceso posconflicto sigue la estructura de desarmamiento, desmovilización, y reintegración (DDR). Todas esas etapas son necesarias para la transición pacífica a la vida civil, pero la etapa de reintegración frecuentemente es considerada como la menos importante y es el aspecto más descuidado del proceso DDR. El proceso de reintegración de ex-guerrilleros a la sociedad es un proceso que necesita apoyo estatal porque los recursos proveídos son esenciales para que los ex-guerrilleros tengan éxito en la vida civil. El proceso de reintegración es una acumulación de la terminación de los vínculos creados en el “War family” (la comunidad creada por la oposición contra otra en una guerra civil), reintegración social en la que los ex-guerrilleros aprenden cómo ser miembros funcionales de la sociedad, y aceptación de la población civil (Hazen, 2016). Este tipo de programa para la reintegración social provee seguro médico y servicios para que los “individuos y sus familias estén cubierto en términos de servicios de salud”; cuidados psicológicos para que “los individuos se sientan mejor consigo mismos y sus alrededores”; educación, que “ayuda a los individuos y sus familias a acceder la educación formal”; entrenamiento vocacional en el que la ARN “brinda una oportunidad a los individuos de aprender una ocupación, emplearse asi mismos y empezar sus propios negocios” y otros recursos que son importantes para la reintegración de los ex-guerrilleros. La reintegración asegura que todos los ex-guerrilleros sean motivados a salir del grupo guerrillero y se integren nuevamente a la sociedad sin volver a armas. La reintegración social es necesaria principalmente por que la cantidad de ex-guerrilleros que sería encarcelados es significativamente alta, y además, muchos de los ex-guerrilleros se unen a los grupos por la pobreza abyecta, el hambre, o la violencia. A pesar de las múltiples razones para unirse a uno de esos grupos, el gobierno considera a las guerrillas como grupos terroristas.

Debido a esto, financiar un programa con el propósito de rehabilitar y reintegrar a los ex-guerrilleros no es común por parte de fondos privados. Por esto, todos los otros aspectos del programa DDR reciben mucho más fondos que el proceso de reintegración. El consenso que todas las obras educativas comparten es la  importancia de la reintegración social para proveer una transición pacífica a la vida civil, e impedir que un ex-guerrillero vuelva a un patrón violento (Walter, 2004). Es cierto que mientras que el gobierno depende de fondos privados para asistir con los otros programas del DDR, la reintegración necesita fondos estatales para existir por una falta de fondos privados (Mejía Gómez, 2014). Sin los recursos monetarios y sociales, el proceso de reintegración no existirá, y como evidenciado, es necesario para lograr la paz. 

La razón de la falta de fondos privados es comprensible. La mayoría de donantes privados no quieren estar relacionados con el financiamiento de un miembro de un grupo terrorista (UNRISD, 1994). Este argumento es justo pero mal informado. Es probable que “la reintegración social puede ayudar a limitar la recurrencia de una guerra civil” (Walter, 2004). Además del miedo de los donantes privados es relacionarse con un grupo terrorista, muchas comunidades creen que los fondos estatales deben beneficiar la gente civil y no a los ex-guerrilleros, quienes piensan que no han sido castigados suficientemente. La comunidad está molesta por las acciones de los grupos guerrilleros y sus miembros y el financiamiento de estos miembros por el gobierno (Kaplan, 2015). Por un lado, es claro que el gobierno no debe financiar a ‘los terroristas’, o grupos guerrilleros, pero también se debe considerar que estas personas han renunciado a los grupos guerrilleros y quieren ser miembros útiles de la sociedad civil. 

A pesar de la controversia en relación al financiamiento de un programa del gobierno federal que asiste a los ex-guerrilleros, los fondos estatales son necesarios porque apoyan una transición pacífica, asegurando la reintegración de ex-guerrilleros a la vida civil, al mismo tiempo, previniendo su retorno a las guerrillas. 

 

REFERENCES

  1. ARN. (2019). "Agencia para la Reincorporación y Normalización". ARN. Retrieved Saturday, November 9, 2019.
  2. Mejía Gómez, Luisa Fernanda. (2014). "La Reintegración Social y Económica de los Grupos Armados Ilegales en Colombia: Reflexiones a partir de la Trayectoria de Nueva Excombatientes". Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora Del Rosario (Maestría en Estudios Políticos e Internacionales). Retrieved Saturday, November 9, 2019.
  3. Kaplan, Oliver. (2015). "Community counts: The social reintegration of ex-combatants in Colombia". Conflict Management and Peace Science. Retrieved Saturday, November 9, 2019.
  4. United Nations Research Institute for Social Development. (1994). "Social Integration: Approaches and Issues. (UNRISD Briefing Paper No. 1)". World Summit for Social Development. Retrieved Wednesday, November 20, 2019.
  5. BF Walter. (2004). "Does conflict beget conflict? Explaining recurring civil war". Journal of Peace Research. Retrieved Saturday, November 9, 2019.

About Author(s)

Rachel.Bierly's picture
Rachel Bierly
Rachel Bierly is a senior at the University of Pittsburgh majoring in Linguistics as well as pursuing minors in Spanish, Chinese and a certificate in Latin American Studies. Though her major is Linguistics, her focus lies in Latin American languages, culture, and politics. Rachel spent the summer of 2019 living and conducting research in Manizales, Colombia regarding the process of demobilization, disarmament, and reintegration for ex-guerrilla combatants. When Rachel is not working at Panoramas she enjoys traveling, learning new languages, and rock climbing. She hopes to one day use her experience to defend the rights of minority groups and underrepresented communities in the United States and Latin America.