Participación ciudadana y conflicto urbano: La transformación de la Ex cárcel de Valparaíso

February 12, 2021
¿Qué reivindicaciones urbanas son canalizadas a través de la categoría de “participación ciudadana” en Chile? A pesar de sus limitados alcances democráticos, ¿qué revelan las apropiaciones sociales de esta categoría de acción pública, más allá de su orientación institucional? El artículo publicado en LARR aborda estas preguntas a la luz de la transformación de la Ex cárcel pública de Valparaíso en espacio cultural.
 
Principal recinto penitenciario de la región, la cárcel pública es desocupada en 1999 y rehabilitada desde inicios de los 2000 para usos culturales, recreativos y asociativos. En 2011, una nueva infraestructura es inaugurada bajo el nombre de Parque cultural de Valparaíso.
 
La consigna de la participación ciudadana, promocionada principalmente por los dos últimos gobiernos de la Concertación de partidos por la democracia en Chile, se inscribe en la reconfiguración progresiva de una esfera pública debilitada luego de la dictadura cívico – militar de Augusto Pinochet (1973-1990). Tildada, desde las ciencias sociales, de políticamente correcta, incapaz de desafiar el modelo neoliberal (Leal, 2010) y limitada por los enclaves autoritarios mantenidos por los gobiernos de la Concertación (Paley, 2001; Garretón, 1996), la idea de la participación ciudadana define las primeras formas de administración de la Ex cárcel, para ser luego movilizada en el marco de las disputas que la afectan. 
 
Poco después de la desocupación de la cárcel, los discursos de la participación ciudadana dan forma a una administración definida por la imbricación estrecha entre sociedad civil y actores institucionales locales. Ambas esferas se conectan principalmente a través de una lógica de delegación, según la cual las agrupaciones ciudadanas, apoyándose en los proyectos culturales de sus miembros, actúan principalmente como proveedoras de servicios de gestión del lugar. En vínculo directo con la Secretaría regional del Ministerio de bienes nacionales, estas agrupaciones administradoras hacen suya la idea de participación y se auto identifican principalmente como profesionales, rechazando una politización del antiguo penal en función de otras reivindicaciones sociales. 
 
Esta primera forma de rehabilitación y gestión local aparece como la contracara de un descompromiso del nivel central respecto a la recuperación cultural del gran recinto carcelario de 2,2 hectáreas. Las divergencias en el seno mismo de la institucionalidad, que se expresan sobre todo entre los distintos niveles administrativos (municipio, región, autoridades del nivel central) deben, a su vez, inscribirse de manera más amplia en el marco de las transformaciones urbanas de Valparaíso. 
 
Parque cultural de Valparaíso (2018), foto de la autora.
 
Por un lado, esta administración transitoria busca favorecer un proyecto participativo, no sólo a partir del quehacer cultural entendido en un sentido vasto, sino también apoyándose en un incipiente reconocimiento de los valores memoriales y patrimoniales de la Ex cárcel, en espera de que la nueva función del lugar sea definida. Por otro lado, desde el nivel central se apunta sobre todo a poner los terrenos del antiguo penal al servicio de un programa de reactivación económica de la ciudad-puerto, aun si ello conlleva la demolición del edificio: Se trata de una perspectiva directamente ligada a la campaña por la declaratoria del casco histórico de Valparaíso como patrimonio mundial por la Unesco, obtenida en 2003. La declaratoria constituye un elemento central de las políticas de reactivación económica de la ciudad, afectada desde décadas por la pérdida de centralidad de la actividad portuaria y una fuerte cesantía, a través del fomento de una nueva identidad urbana basada en la actividad cultural y turística.
 
Limitando el estudio de la transformación de la Ex cárcel hasta 2011, el artículo indaga en dos episodios conflictivos que marcan la historia de la infraestructura luego del abandono de sus funciones originales, y a través de los cuales la idea de participación ciudadana, inicialmente consensual, se reviste de significaciones contestatarias: Primero, en torno al proyecto inmobiliario “Campus cultural” (2002) y luego, en torno al proyecto del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer (2007-2008). 
 
Las tensiones por determinar el sentido de la transformación de la Ex cárcel cristalizan en una serie de movilizaciones orientadas a la defensa del espacio y de las prácticas que en él se desarrollan frente a estos proyectos inmobiliarios, ambos dotados de un fuerte respaldo gubernamental, haciendo eco de otras controversias urbanas. Estas últimas, coinciden y rebasan en algunos casos el momento de la realización del trabajo de terreno de esta investigación; otras, ya zanjadas, son rememoradas a lo largo de las entrevistas realizadas. 
 
El relato de estas disputas permite reconstruir la trayectoria de politización de la Ex cárcel y su relación con los debates sobre los derechos a la ciudad y la democratización de la producción urbana, en un contexto marcado tanto por la patrimonialización bajo el sello de la Unesco como por las lógicas neoliberales. Así, la campaña “Que nadie nos tape la vista” (2002), que denuncia los efectos de operaciones inmobiliarias de gran altura enclavadas en los cerros sobre la calidad de vida de los habitantes, o las polémicas en torno a un mega-proyecto de mall ubicado en el sector portuario de muelle Barón, que se extienden por más de una década (2007-2019), aparecen como ejemplos significativos.
 
Muro perimetral de la Ex Cárcel de Valparaíso (2008), foto de la autora.
 
Retrazando los distintos argumentos llevados a la escena pública a lo largo del periodo estudiado, el trabajo evidencia cómo el antiguo penal se convierte en el objeto de una causa ciudadana, en la medida en que las sucesivas reivindicaciones en torno a él van articulando la defensa del espacio a una idea de bien común. Movilizada por una diversidad de actores, esta causa es construida, por una parte, desde el rechazo de las dinámicas de privatización y de mercantilización del espacio urbano, que se visibiliza a través del lema “No a la venta de la Ex cárcel” (2002-2003). Por otra parte, la denuncia del centralismo y del verticalismo en la gestión institucional de los dos proyectos arquitectónicos antes mencionados, hace manifiesta las contradicciones de los discursos oficiales sobre la participación ciudadana. 
 
La contestación de la mercantilización y de los modos de gestión top-down, es al mismo tiempo acompañada de un recurso a los valores memoriales, patrimoniales y arquitectónicos atribuidos al recinto. Esto permite no sólo legitimar a través de criterios técnicos y legales la necesidad de la conservación del edificio, sino también reclamar que los usos proyectados lo consideren como un bien público abierto a la comunidad. 
 
La construcción de esta causa ciudadana en torno a la Ex cárcel se elabora también desde una reivindicación del derecho al trabajo artístico y creativo local: estos argumentos cobran fuerza y se visibilizan principalmente a partir de la resistencia de los ocupantes y de sus redes de apoyo ante las tentativas de puesta en marcha del proyecto de Oscar Niemeyer (2007-2008). 
 
A partir de la mirada retrospectiva de artistas, artesanas y artesanos de diversos oficios para quienes la Ex cárcel constituyó un lugar de trabajo permanente o transitorio, el artículo explora más detenidamente las reconfiguraciones de la relación a la política en el marco de las distintas acciones colectivas emprendidas a lo largo de estos conflictos. El compromiso y descompromiso personal respecto a la las luchas por redefinir los usos y características físicas definitivas del espacio, no pueden ser comprendidos sin atender a esta dimensión subjetiva, desde la cual la relación a la política, directamente ligada a las trayectorias biográficas, resulta discontinua y fluctuante. Las experiencias de compromiso aparecen así moldeadas por una multitud de factores dentro de los cuales sobresale la tensión entre el propio trabajo creativo, sometido a la necesidad de la autogestión, y el activismo o la ocupación de posiciones de liderazgo.
 
El análisis de las apropiaciones situadas de la consigna de la participación, a través del caso de la Ex cárcel de Valparaíso, permite así aportar claves para el estudio de los conflictos urbanos en tanto terrenos de experiencias políticas que sobrepasan la oposición entre sociedad civil y proyectos institucionales. 
 
Finalmente, este trabajo no habría sido posible sin la colaboración de artistas, trabajadoras y trabajadores de la cultura de diversos oficios, miembros de agrupaciones ciudadanas, representantes de organismos públicos, habitantes de Valparaíso, profesionales, a quienes agradezco profundamente haber compartido conmigo sus experiencias y reflexiones. 
 
El artículo se puede acceder aquí
 
Cita del artículo: van Diest, C. (2020). Citizen Participation, Associations, and Conflict: The Transformation of Valparaíso’s Former Prison. Latin American Research Review, 55(4), 790–803. DOI: http://doi.org/10.25222/larr.725

About Author(s)

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Camila van Diest
Doctora en sociología por la Universidad Sorbonne Nouvelle, se desempeña actualmente como profesora de sociología en la Universidad Paris-Est (Temporary Lecturer and Research Assistant, 2019-2021). En 2018 es investigadora post-doctoral en la Universidad Panthéon Sorbonne y la EHESS, donde estudia la formación de rutas de la memoria en Chile. Autora de una tesis doctoral sobre la transformación de la Ex cárcel de Valparaíso y co-autora del libro Nomadismos y ensamblajes. Compañías teatrales en Chile, 1990-2008 (Santiago: Editorial Cuarto propio, 2009).