Lo que nos cuesta (socialmente) el crimen en América Latina

September 15, 2020
América Latina no solo es la región más violenta del mundo, sino que es una donde el reclamo por la recuperación del orden y la seguridad suelen caer comúnmente en discursos que abogan por más mano dura. Esta mirada, que poco o nada hace en términos de prevenir y controlar las causas reales del crimen, tiene un problema adicional: reduce la posibilidad de identificar y analizar las consecuencias sociales del crimen.
 
En un reciente trabajo, estimamos los costos sociales de la victimización (haber sido víctima de un delito) en 16 países latinoamericanos, empleando datos del Barómetro de las Américas (2004-2014). En breve, nos preguntamos qué diferencia a dos personas que, siendo muy similares en todas sus características, son distintas solo porque una fue víctima de algún delito y la otra no. 
 
Uno de los resultados más particulares vincula victimización con percepción de democracia. En efecto, las víctimas del delito reducen su satisfacción con la democracia. Pero, en aparente paradoja, no hay efecto en su preferencia por un régimen autoritario o por aumentar penas para reducir crímenes. Tampoco cambia su sensación de falta de un gobierno de mano dura. Lo que esto sugiere es que mientras la satisfacción con la democracia es muy sensible a la calidad de los servicios públicos que deben brindar seguridad, el apoyo a un régimen autoritario es un rasgo estructural asentado en posiciones personales o ideológicas de menor maleabilidad. 
 
En otras palabras, las experiencias individuales de victimización no hacen que los ciudadanos alineen su agenda contra el crimen a las políticas punitivas que comúnmente son movilizadas por políticos especialmente en épocas de elecciones. Esto tendría mucho sentido. Como ya lo han señalado Basombrío y Dammert (2013), en América Latina el populismo penal se ha convertido más en un enfoque de comunicación política que en una alternativa de política pública. El riesgo es lo que esto entraña: enfoques demagógicos y superficiales contra el crimen alejados de la real percepción de necesidad de los afectados por la delincuencia.
 
En estos resultados, debemos leer a la democracia como un depositario de expectativas, ansiedades y responsabilidades. Si bien promete mucho, al mismo tiempo genera una sorpresa a los ciudadanos por lo aparentemente poco efectiva que resulta ser para contrarrestar problemas cotidianos que afectan la calidad de vida y que representan un riesgo a la vida misma. El efecto de la victimización no cuestiona la democracia en sí para descartarla. Sino que cuestiona cómo funciona y cómo extiende sus beneficios. Por ello, además, es que se ve afectada la confianza en todas las instituciones estatales encargadas de luchar el crimen (policía, procuradurías, Poder Judicial, etc.), pero también en otras instituciones no estatales que no tienen ese rol (sindicatos, iglesia católica, etc.). La victimización genera desconfianza ciudadana por contagio.
 
Todo lo anterior explica un segundo resultado clave. Mientras mayor es el riesgo de ser víctima de la delincuencia, mayor es el efecto de la victimización sobre la participación en organizaciones comunitarias. Además, esta relación es más fuerte en quienes tienen menos recursos. Siguiendo el concepto de movilización cognitiva de Inglehart (1990), esto sugiere que la participación ciudadana es un asunto de abundancia relativa de recursos ligado al desarrollo económico y a las desigualdades a nivel local. Es decir, parte importante de lo que un sistema democrático también debería controlar.
 
En breve, la victimización es más que un hecho de inseguridad. Se conecta profundamente con la percepción de cómo funciona la sociedad, los sistemas políticos y sus instituciones. Una visión así de amplia permitirá entender su complejidad y alejarnos de discursos simplificadores que reducen la victimización a lo delictivo y sus efectos a lo económico.
 
El artículo se puede acceder aquí
 
Cita del artículo: Hernández, W. (2019). Costos sociales de la victimización en América Latina: Percepción de inseguridad, capital social y percepción de la democracia. Latin American Research Review, 54(4), 835–853. DOI: http://doi.org/10.25222/larr.23
 

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Wilson Hernández Breña
Es investigador adjunto en GRADE - Grupo de Análisis para el Desarrollo. Cuenta con un Master en Estudios Comparados de Desarrollo de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de Paris. Ha publicado diversas investigaciones sobre sus líneas de investigación: seguridad ciudadana, violencia de género y justicia. Editó en el 2017 el libro “Género en el Perú: Nuevos enfoques, miradas interdisciplinarias” y recientemente editó el libro “Violencia contra las mujeres: La necesidad de un doble plural” publicado por GRADE.