Disputa asimétrica, contexto internacional y coaliciones domésticas durante las nacionalizaciones de la indústria petrolera en Bolívia y México en los años 1930

February 23, 2021
Los reflectores de la política internacional generalmente están puestos sobre actores que acumulan atributos y capacidades superiores en el ámbito militar y económico. Las superpotencias. Las grandes corporaciones empresariales. El capital financiero. Los detentores de las tecnologías más avanzadas. Los más poderosos. Con buena dosis de razón, se atribuye el resultado de las mayores crisis internacionales a lo que hacen o dejan de hacer las grandes potencias, sus élites y aliados. Al volver nuestra mirada hacia episodios en los que un actor menor se enfrenta a alguno de esos peces gordos de la arena internacional, abundan los relatos de conquistas, imposiciones y agresiones imperialistas. Sin embargo, no siempre el resultado de una disputa asimétrica sigue fielmente el guion de la ley del más fuerte. En ocasiones, la parte más débil cosecha victorias relativas que, si bien no son necesariamente definitivas o absolutas, al menos logran algún avance en parte de sus intereses más preciados y reconfiguran los términos de la relación asimétrica. En nuestra investigación estamos interesados en indagar bajo qué condiciones esto es posible. Para ello realizamos una revisión comparativa de las experiencias de nacionalización de las industrias petroleras de Bolivia y de México en los años 30 del siglo veinte que nos permitió evaluar la hipótesis de que la dinámica de alianzas y coaliciones en las arenas políticas domésticas contribuyen para producir un resultado más favorable para la parte más débil. 
 
El caso de la expropiación de los bienes de las compañías petroleras (en su mayoría estadounidenses e inglesas) decretada en México por el presidente Lázaro Cárdenas en marzo de 1938 es bien conocido. La percepción de que con ese gesto se logró un viraje substancial a favor del proyecto de desarrollo enarbolado por los gobernantes de entonces fue tal que la fecha entró al calendario de conmemoraciones cívicas. El proceso que lo hizo posible duró al menos cuatro años, abrió una crisis diplomática con Estados Unidos y movilizó a buena parte de los actores políticos y opinión pública en México. Esta decisión presidencial contó con el apoyo decidido de las bases sociales y políticas que Cárdenas consolidó y amplió a favor de su partido mientras estuvo al frente del Ejecutivo. Pero también sumó con entusiasmo a otros sectores que eran firmes opositores al gobierno en relación a otros temas. Los empresarios, que a través de sus organizaciones veían con recelo el proyecto cardenista, acabaron por aceptar la osadía petrolera y aún elogiaron que se garantizara a las compañías una compensación económica. La resistencia más expresiva vino por parte de un caudillo militar que se levantó en armas en el estado de San Luis Potosí, pero su rebelión fue sofocada después de buscar sin éxito el apoyo de las corporaciones expropiadas. En nuestro artículo indagamos qué actores y articulaciones fueron cruciales para que ese desafío a importantes compañías extranjeras se beneficiara de la existencia de una coalición amplia y heterogénea que redujo considerablemente la estructura de oportunidades para la formación de alianzas entre los agentes externos afectados y actores políticos domésticos.
En Bolivia, en contraste, la confiscación de los bienes de la Standard Oil de Nueva Jersey firmado casi exactamente un año antes en marzo de 1937 por el presidente coronel David Toro es mucho menos conocido a pesar de haber sido pionero en la región. Los resultados en este caso fueron mucho más ambíguos: en términos concretos el acuerdo final firmado en 1942 para cerrar la disputa que se siguió fue muy semejante al mexicano. Pero el hecho de que la disputa se abrió por una violación contractual por parte de la Standard y por ende la confiscación no preveía - al contrario del caso mexicano - ninguna compensación financiera a la empresa estadounidense hizo que la recepción interna al mismo por parte de muchos actores políticos bolivianos relevantes fuese la de una traición nacional. Pero el caso boliviano contrasta con el mexicano, además, también por la profunda inestabilidad política interna tras el fiasco militar de la Guerra del Chaco, la debilidad de sus instituciones estatales y la falta de una conducción estratégica clara por parte de sus líderes en el período, lo que impidió la consolidación de una coalición amplia y heterogénea de apoyo a la medida cuyos gérmenes sí parecen haber existido en los momentos iniciales. Y en relación con la trayectória posterior de las respectivas indústrias petroleras en sí, el caso boliviano se reveló mucho más errático y menos consistente en sus propósitos que el caso mexicano, donde los lineamientos generales de la política petrolera se mantuvieron sin reformas fundamentales por lo menos hasta el 2013.
 
A pesar del énfasis en los determinantes domésticos de estas disputas, de ninguna manera ignoramos la relevancia de los elementos del contexto internacional que influyeron en el desenlace de ambos procesos. La inminencia del estallido de la segunda guerra mundial, el enfoque de “buen vecino” de la política exterior rooseveltiana hacia América Latina y su interés por consolidar un frente común interamericano, son factores que sin duda contribuyeron para moldear la forma en que Washington condujo ambas confrontaciones. Sin embargo, en buena medida esos factores operaron de forma semejante en los dos casos. Además, ambos procesos ocurrieron simultáneamente,  lo que  nos permitió implementar el análisis siguiendo la estratégia de comparación de casos más similares. Inspirada en el método de la diferencia propuesto por John Stuart Mill en el siglo XIX, dicha estrategia permite mantener constantes algunas variables de control relevantes, en este caso los factores externos, al tiempo que nos concentramos en evaluar y poner a prueba la relevancia de nuestra hipótesis centrada en la necesidad de una coalición de actores domésticos amplia y capaz de incrementar las posibilidades de éxito de la parte más débil en una confrontación asimétrica. 
 
En suma, con este artículo ofrecemos una contribución al estudio de los determinantes domésticos de la agenda externa de países periféricos, a partir de una revisión extensa de la historiografía disponible sobre dos casos muy emblemáticos del nacionalismo de recursos en América Latina.
 
El artículo se puede acceder aquí
 
Cita del artículo: Pérez Flores, F., & Cunha Filho, C. M. (2020). The Oil Nationalizations in Bolivia (1937) and Mexico (1938): A Comparative Study of Asymmetric Confrontations with the United States. Latin American Research Review, 55(4), 676–690. DOI: http://doi.org/10.25222/larr.514

About Author(s)

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Fidel Pérez Flores
Politólogo, profesor investigador en el Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia.
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Clayton M. Cunha Filho
Politólogo, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidade Federal do Ceará, autor del libro 'Formação do Estado e horizonte plurinacional na Bolívia' (Ed.Appris, 2018), available at https://www.editoraappris.com.br/produto/2237-formao-do-estado-e-horizonte-plurinacional-na-bolvia