Cambios en las atribuciones sobre pobreza y riqueza entre 1996 y 2015

October 20, 2020
El estudio de las atribuciones de la pobreza y la riqueza —esto es, como las personas se representan y explican que ciertos grupos sociales sufran carencias o disfruten de grandes ventajas— ha sido un clásico punto de arranque a la hora de investigar las creencias sobre la desigualdad. Estas representaciones son parte de la base normativa a partir de la cual las personas pueden entender su posición (en caso de verse afectados por la pobreza o riqueza) o explicar la fortuna o la ausencia de ella en los otros. En términos más abstractos, forman parte del conjunto de mecanismos psicosociales de legitimación de los sistemas socioeconómicos.
 
La sociedad chilena – como buena parte de los países latinoamericanos – posee altos niveles de desigualdad, aunque ha sufrido importantes transformaciones económicas, como la reducción de los niveles de pobreza y el aumento del consumo. Además, ha visto, desde la implementación de las reformas neoliberales, la consolidación de grupos socioeconómicos segregados del resto por sus credenciales educativas, su capital económico y su encapsulamiento urbano, entre otras variables que componen la fisionomía de la riqueza en Chile. ¿Cómo varían las atribuciones de pobreza y riqueza en este contexto?
 
A partir de dos encuestas del Centro de Estudios Públicos, se compararon datos de 1996 y 2015 para responder esa pregunta. A un nivel descriptivo, las atribuciones más individualistas son las que mayor pesan para explicar la pobreza y la riqueza. Así, en el caso de las preguntas sobre atribuciones de pobreza, la razón que cambia de manera más drástica es “la flojera y la falta de iniciativa”, que en primera mención sube un 22 por ciento. En segundo lugar aumenta “la falta de educación” en un 8 por ciento. En forma inversa, la atribución que más desciende es “las pocas oportunidades de empleo” de un 23 por ciento a un 4 por ciento. En el caso de las respuestas sobre las atribuciones de riqueza siguen una trayectoria similar. En primera mención, aumenta en 22 por ciento la opción “iniciativa personal” y un 7 por ciento el “trabajo responsable”. Esto va en línea directa con una visión donde el fruto del éxito depende de uno mismo; una meritocracia incrustada en un mercado liberalizado, o una visión neoliberal del orden social.
 
No obstante, se realizó un segundo tipo de análisis con un Modelo de Clases Latentes (LCA, por sus siglas en inglés) que logró ir más allá de esta descripción. El LCA consiste en un modelo de estimación de una variable latente categórica que predice la pertenencia a diferentes tipos de patrones de respuesta, condicional a la respuesta de cada uno de los ítems. Esta metodología es adecuada al tipo de pregunta realizada, porque para cada sujeto se tenían cuatro respuestas distintas (dos opciones para pobreza, dos para riqueza). Además, a partir de este análisis se logró analizar en conjunto las atribuciones de pobreza y riqueza.
 
¿Qué se concluye al buscar los patrones comunes a ambas respuestas? Primero, que se constituyen tres tipos de clases o grupos de personas: aquellas en donde las atribuciones son esencialmente de carácter interno (es una persona pobre porque es floja), aquellas donde las atribuciones son externas (es una persona pobre por las políticas económicas), y una tercera clase que denominamos ambivalente, que combina razones internas y externas tanto en las preguntas sobre riqueza y pobreza. En base al análisis de estos grupos se pudo constatar q un notorio crecimiento de la clase “ambivalente” y la disminución de la clase “externa” entre los años 1996 y 2015. Es decir, bajo un contexto neoliberal las razones estructurales han disminuido su relevancia explicativa —exclusiva— a la hora de representarse las razones de la pobreza y riqueza. Pero eso no indica que sólo las razones internas predominen. A través del análisis de clases latentes se revela con fuerza el hecho de que no es simplemente el aumento de las atribuciones internas lo que crece mayormente, sino una composición heterogénea de razones donde se combina lo interno y externo. Sin duda, las atribuciones internas aumentan especialmente en el caso de las atribuciones de pobreza, pero no parece empíricamente ser la única tendencia relevante, sino que la combinación de factores parece ser el fenómeno central.
 
Los análisis en base a modelos de regresión muestran una mayor probabilidad en los polos sociales —sectores de ingresos bajos y personas con alto capital educacional— a privilegiar las razones internas, pero que en el grueso de la sociedad tendía a razones de carácter mixto.
 
La transformación que ha vivido la sociedad chilena ha impuesto un ethos más individualista, donde el mérito, la educación y la iniciativa personal son altamente valorados, tanto para juzgar a otros como para evaluar la propia trayectoria individual. Predomina a primera vista una idea en que el estado de la pobreza se debe a la flojera o falta de iniciativa, mientras la riqueza al trabajo y al esfuerzo. Pero esta imagen es parcial, y su preponderancia solo afecta a ciertos grupos. La mayoría de la población presenta razones más complejas, donde razones externas e internas se combinan. No obstante, las atribuciones externas o estructurales por sí solas han perdido asidero en los repertorios culturales de la sociedad chilena para explicar la pobreza o la riqueza. 
 
El artículo se puede acceder aquí
 
Cita del artículo: Frei, R., Castillo, J. C., Herrera, R., & Suárez, J. I. (2020). ¿Fruto del esfuerzo? Los cambios en las atribuciones sobre pobreza y riqueza en Chile entre 1996 y 2015. Latin American Research Review, 55(3), 477–495. DOI: http://doi.org/10.25222/larr.464

 

About Author(s)

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Raimundo Frei
Doctor en sociología y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales
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Juan Carlos Castillo
Doctor en sociología y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, e investigador del Centro de Estudios para la Cohesión y el Conflicto Social (COES).
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Rodrigo Herrera
Economista y Jefe del Programa de Reducción de la Pobreza y Desarrollo Inclusivo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Chile.
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José Ignacio Suárez
Sociólogo y consultor de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).