La Sobrevivencia y Resiliencia de la Comunidad Judía Argentina

Por Daniel Hochman

This essay was selected as a winner for the Fall 2020 Essay Competition Concurso de Escritura Panoramas. 

La presencia judía ha existido en Argentina desde la época de las inquisiciones portuguesas y españolas. Los perseguidos necesitaban un lugar donde refugiarse, y Argentina era uno de los sitios de refugio. Una comunidad más organizada no se desarrolló hasta el fin del siglo XIX, “cuando un redu­cido grupo de inmigrantes judíos de origen francés, alemán e inglés crea en 1862 la Congregación Israelita” (Los judíos en Argentina, n.d.). Después de ese grupo, en 1891 siguió otro grupo grande de inmigrantes viniendo de Marruecos español: eran judíos sefardíes. La afluencia más grande empezó en 1889, cuando un grupo se escapó de la persecución zarista rusa y se diseminaron por el país, estableciendo su presencia en parcelas de tierra. En el campo, crearon las instituciones necesarias para su desarrollo humano, como escuelas y centros de salud. Sin embargo, causaron el impacto mayor en el desarrollo del sistema de Cooperativismo agrícola. Esta tasa de inmigración no existió sin problemas, especialmente para los judíos: “para ayudar a resolver las situaciones que tenían que afrontar los inmigrantes recién llegados, se creó en 1894 la Jevrá Kedushá,” (Los judíos en Argentina, n.d.) la cual todavía existe hoy en día con el nombre de AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina). Esta organización creó un esquema de solidaridad y ayuda mutua para apoyar la construcción de escuelas y centros culturales, los que facilitaron la integración con la sociedad general. Mantuvieron su propia cultura al mismo tiempo que intentaron a integrarse con la población argentina y compuesta por otros grupos de inmigrantes. Durante el siglo XX, los inmigrantes judíos se mudaron en olas, no sin problemas de antisemitismo, especialmente durante el Holocausto (aunque ese odio no se limite a ese tiempo). Sin embargo, llevaron y mantuvieron su propia cultura mientras contribuyeron al crecimiento de la cultura y sociedad argentina. Hoy en día, aún existe allí una población inmensa de judíos (la sexta más grande del mundo), especialmente en Buenos Aires. A la existencia judía no le falta el sentido de lucha: hay muchos problemas que la comunidad judía enfrenta, como el antisemitismo y un decrecimiento en la práctica religiosa. En este ensayo, se demostrará que los judíos han contribuido una parte esencial a la cultura e historia de Argentina, especialmente en Buenos Aires, y su comunidad debe seguir siendo reconocida y apoyada hoy.

La gente, trabajo, cultura, y contribuciones judías han sido partes importantes de Argentina desde el principio del crecimiento de la población judía. Las facetas de vida judía no se pueden separar de la cultura e historia argentina. Al principio, se crearon sinagogas, escuelas, asociaciones políticas, y sindicatos judíos que fueron vinculados a los nacionales. También se imprimieron “periódicos en castellano, idish, hebreo, y alemán, que publicaban literatura argentina traducida a esos idiomas y literatura judía traducida al español” (Los judíos en Argentina, n.d.). Se puede observar que las dos culturas se empezaron a entrelazar desde el principio de la afluencia de inmigración. Villa Crespo, un barrio predominante judío en Buenos Aires, es muy buen ejemplo de la fundación y desarrollo de una comunidad judía en la ciudad. Empezaron a abrir tiendas pequeñas y trabajar como cocheros, sastres, y otros puestos de clase trabajadora. La apertura de cafés y restaurantes causó un efecto duradero en la gastronomía del área. Tenían principios humildes, y su contribución a la sociedad empezaba con el trabajo más básico. En parte del cuento “A orillas del Maldonado” de Naum Milleritsky, que fue traducida del ídish, se escribió: “En medio de ese barullo infernal usted puede captar a veces el sonido de una canción en idish . . . un viejo y destartalado faetón, un carro cubierto, roto y descolorido que arrastra con sus últimas fuerzas una vieja, demacrada yegua. Sentado en el pescante está el cochero . . . muy conocido que se entretiene cantando mientras conduce. Carga en su carro telas cortadas que le entregan los grandes comercios de confecciones de Canning.” Este extracto es ejemplo de la cultura judía entrelazada con la vida argentina. Tal como mantenían su propia cultura, de ninguna manera eran separados de los otros inmigrantes. Mientras su “vida social, educativa, y familiar giraba alrededor de [sus] instituciones . . . en las fiestas nacionales las escuelas de los hijos de estos inmigrantes [judíos e italianos] se reunían en la plaza pública a entonar juntos el himno argentino sin importar sus orígenes” (Mi Buenos Aires judío: Entre “Knishes” y “Burekas”, n.d.). Esta ocurrencia muestra que ellos eran parte de la comunidad diversa de inmigrantes que hizo Argentina lo que es hoy. Desafortunadamente, tenían que sobrevivir circunstancias difíciles para llegar al día de hoy.

La vida y comunidad judía deben ser valoradas, apoyadas, y protegidas; han surgido demasiadas instancias de antisemitismo, del odio y la violencia a la persecución, en la historia de Argentina. Empezó el odio al mismo tiempo que llegaron los primeros judíos. Una novela xenófoba y antisemitica publicada en 1891 llevó a ataques escritas además de violencia (Mirelman, 1975). Durante la Semana Trágica de enero del 1919, los barrios judíos fueron saqueados y destruidos, y judíos fueron heridos y matados por turbas (Mirelman, 1975). Los sobrevivientes de esta tragedia reconstruían sus hogares y mantenían el fe, pero el antisemitismo creció de nuevo con la proliferación de nazismo. Surgieron leyes para prevenir entrada judía a Argentina, y la ideología nazi proliferó (Buckley, 2019). 1946 fue una época delicada para la comunidad judía argentina. Después de la Segunda Guerra Mundial, al menos a 180 Nazis se les permitió en Argentina (Buckley, 2019). El país era un sitio de refugio para los criminales detestables, cuya doctrina giraba alrededor del antisemitismo. Durante el régimen militar, una proporción espantosa de los “desaparecidos” fueron judíos: aproximadamente 1.9 mil de 30 mil (Buckley, 2019). El antisemitismo alcanzó su punto máximo en los años 1992 y 1994, cuando los ataques terroristas más mortales del país se realizaron. En 1992, un bombardeo suicida mató a 29 e hirió a cientos cuando atacó a la embajada de Israel en Buenos Aires (Buckley, 2019). Dos años después, una terrorista mató a 85 personas judías, hiriendo alrededor de 300, bombeando la oficina central de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) (Buckley, 2019). Estas tragedias representan la gran lucha de mantener una identidad étnica fuera de la mayoría mientras intentando integrarse en la sociedad más general. Los judíos se acusaron de lealtad dual, (Mirelman, 1975) a ambos Israel y Argentina, además de otras calidades estereotípicas. Los estereotipos se alteran y evolucionan, pero desafortunadamente, permanecen en el presente.

La vida judía todavía es algo muy importante de la ciudad de Buenos Aires, y debemos seguir apoyando a las asociaciones y organizaciones judías, especialmente cuando nos estamos enfrentando de creciendo antisemitismo y otros desafíos. Entre los desarrollos económicos y industriales del siglo XX, el cambio principal de la vida argentina judía es la urbanización de la comunidad. Hoy en día, 90% de los judíos argentinos viven en Buenos Aires. Hay 90 sinagogas en Argentina, 35 de las cuales están ubicadas fuera de la capital (Buckley, 2019). Es evidente que la comunidad judía se puede llamar urbana debido a su gran reubicación a la ciudad. Organizaciones como la AMIA empezó en la ciudad y sigue creando espacio para la comunidad allí. Hoy en día, la mayoría de los judíos practicantes son Ortodoxos y Conservadores, con pocos sinagogas Reforma, y 61% de judíos argentinos nunca han sido miembro de una organización judía (Buckley, 2019). Hay una comunidad secular muy grande y creciente: típicamente se llaman judíos culturales. Este creciente grupo secular típicamente abraza su herencia cultural, incluyendo la comida, música, y literatura del Judaísmo mientras dejando atrás los aspectos religiosos (Buckley, 2019). Esta disminución en religiosidad representa un desafío para las sinagogas. ¿Cómo atraer a los judíos a quienes no les importa rezar y practicar ritos religiosos? Afortunadamente, los judíos ha tenido éxito integrarse en la sociedad en general. Como explica Daniel Pomerantz, el Director Ejecutivo de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), “los integrantes de la comunidad judía se insertan en la sociedad, generando liderazgos en todos los campos: en la cultura, el periodismo, la sociedad civil, la política, la educación y el empresariado” (Abramzon, 2018). A pesar de la pelea que han tenido simplemente existir y practicar su religión, han logrado tener éxito de todas maneras en una multiplicidad de disciplinas. Este éxito caracteriza la existencia de los judíos en muchos países: la comunidad siempre aparece a prosper en presencia de peligro. Mientras la comunidad se representa en diversos campos, el antisemitismo está creciendo en Argentina (como en muchos paises del mundo). Un artículo por la ADL (la Liga Anti-Difamación) presenta estadísticas espantosas sobre creencias actuales de argentinos. En 2019, 30% de argentinos encuestados poseían actitudes antisemíticas (“ADL’s Global 100 Index”, 2019). Este dato representa cerca de un tercio de la población. Entre una variedad de convicciones falsas sobre los judíos, permanece la idea de lealtad dual, como se vio en historia. Por todas estas razones, el futuro de la comunidad depende de la propagación de educación precisa y verídica del judaísmo e Israel. En este momento, las sinagogas e instituciones judías requieren regímenes estrictos de seguridad, y siempre existe el miedo de otro ataque terrorista. Se espera y se reza por un futuro seguro y jubiloso para los judíos.

Los judíos han tenido una historia difícil en Argentina, pero se han quedado, sobrevivido, y permanecen una parte importante de la sociedad y el desarrollo de la nación. Representan la lucha de mantener una identidad cultural fuera de la norma mientras se ponen en el medio de la nueva cultura. De su inicio en el campo de Argentina a su presencia urbana en barrios como Villa Crespo, han contribuido al avance de sociedad y creación de instituciones. Como explica Anita Weinstein, la directora de la federación de comunidades judías de la AMIA, el judaísmo puede ser sentido y vivido en tantas maneras, y eso todavía queda el caso. Los judíos se sienten muy apasionados de haber tenido una parte en la construcción del país (Buckley, 2019). Después de tantas peleas para simplemente existir, constan una población cerca de un cuarto de millones, quienes están orgullosos de su rol en la historia de Argentina. En la década actual, todavía existe el problema de proteger a la comunidad del antisemitismo. Se ha convertido en nuestra responsabilidad apoyar las comunidades que son discriminadas, perseguidas, e odiadas sin razón. Tenemos que respaldar la diversidad que hace el país lo que es. Esta gran tarea empieza con el respeto para ellos que son distintos de nosotros: de raza, color, sexualidad, género, habilidad, y religión diferente.

Daniel is a sophomore at Pitt majoring in Microbiology, History and Philosophy of Science, and minoring in Hispanic Language and Culture and Chemistry. Daniel is from Marlborough, MA. On campus, Daniel is involved as the Vice President of the Pitt Hillel student board, and works as a Peer Tutor for biology, chemistry, and organic chemistry in the Dietrich School’s Study Lab. He also volunteers at Hillman Cancer Center every week playing piano for patients, families, and staff. Daniel loves to play piano in his spare time (classical and some modern music), and loves exploring the city. He really love Spanish-language shows such as La Casa de Papel on Netflix and Veneno on HBO.


Fuentes Citados

Abramzon, P. (2018, March 1). ¿Cuál es el futuro de la comunidad judía argentina? AJC Global Voice. Retrieved November 11, 2020, from https://www.ajc.org/es/news/cual-es-el-futuro-de-la-comunidad-judia-argentina

Los judíos en Argentina. (n.d.). Google Arts & Culture. Retrieved November 11, 2020, from https://artsandculture.google.com/exhibit/los-jud%C3%ADos-en-argentina/AQoRjNFS?hl=es-419

Mi Buenos Aires judío: between “knishes” and “burekas.” (n.d.). Google Arts & Culture. Retrieved November 11, 2020, from https://artsandculture.google.com/exhibit/mi-buenos-aires-jud%C3%ADo-bet...

ADL’s Global 100 Index: A Window into Anti-Semitic Attitudes in Argentina and Brazil. (n.d.). 

Anti-Defamation League. Retrieved November 11, 2021, from https://www.adl.org/blog/adls-global-100-index-a-window-into-anti-semiti...

Buckley, O. (2019, September 15). Jewish Life in Argentina: A Cultural Guide. Wander 

Argentina. https://wander-argentina.com/jewish-argentina/

Mirelman, V. (1975). Attitudes towards Jews in Argentina. Jewish Social Studies, 37(3/4), 205-220. Retrieved February 25, 2021, from http://www.jstor.org/stable/4466890

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