Salud Mental en América Latina

December 23, 2019

Los trastornos mentales comprenden una gama amplia de enfermedades tales como estrés, ansiedad y depresión y cada una de ellas tiene diferentes síntomas. No obstante, una señal común de estas enfermedades es que afectan las emociones, sentimientos y el comportamiento de las personas afectadas (World Health Organización - WHO 2019). En la última década la depresión se ha posicionado como una enfermedad mental común que también afecta ciudadanos en Latinoamérica.

Según la WHO, en el mundo, más de 300 millones de personas de todas las edades padecen de depresión - un equivalente a 4.4% de la población mundial (WHO, 2017). Esta enfermedad es la primera causa de discapacidad a nivel mundial. Además, se ha evidenciado que este mal es dos veces más frecuente en mujeres que hombres.

La depresión también acrecienta el riesgo de padecer otras enfermedades, por ejemplo, ansiedad y estrés (Palomino y Nuñez, 2019). Según la PAHO (2014) se ha evidenciado que la depresión predispone al infarto de miocardio y a la diabetes. En dirección reversa, esta enfermedad puede ser causada por las discapacidades y limitaciones de un individuo sufriendo enfermedades crónicas (Barros, et.al., 2017).

En 2017, la WHO reporto estimaciones del número de casos de desórdenes depresivos en países de América Latina. Así, en el Brasil se reportaron 11 548 577 casos, equivalente a 5.8% del total de su población. En Paraguay se reportaron 332 628 casos, equivalente a 5.2% de su población. En Chile fueron reportados 844 253 casos, equivalente a 5.0% de su población, seguido por Uruguay que reporto 158 005 casos, equivalente a 5.0% de su población.

Perú reporto 1 443 513 casos de desórdenes depresivos, equivalente a 4.8% de su población. Colombia reporto 2 177 280 casos, equivalente a 4.7% de su población. En Argentina fueron reportados 1 914 354 casos, equivalente a 4.7% de su población. En Ecuador se reportaron 721 971 casos, equivalente a 4.6% de su población. En Bolivia se reportaron 453 716 casos, equivalente a 4.4% de su población, y finalmente en Venezuela se reportaron 1 270 099 casos un equivalente a 4.2% de su población

Como se aprecia en el reporte de la WHO, Brasil fue el país que lidero los índices de desórdenes depresivos entre los países de América Latina en 2017. Además, se estima que en America del Sur, uno de entre cinco ciudadanos sufren de por lo menos una enfermedad mental incluidas la depresión y la ansiedad severa (El País, 2017).

Por ejemplo, en Perú, un estudio reciente encontró que jóvenes adultos universitarios padecían altos síntomas de estrés, ansiedad, y depresión (SAD). Sobre la depresión, las investigadoras señalaron que estudiantes mujeres padecían altos síntomas de esta enfermedad cuando comparados con los estudiantes hombres. Además, evidenciaron que algunas actividades académicas como presentaciones en salas de aula incrementaban los síntomas de esta enfermedad.

En Brasil, Munhoz et.al., (2016) evidenciaron que de un total de 60,202 individuos la detección positiva de depresión fue de 4,1%. Además, encontraron mayores índices de esta enfermedad en mujeres que hombres; así como en individuos de 40 a 59 años o más de 80 años; en ciudadanos que viven en áreas urbanas; en individuos que tienen un nivel de educación más bajo; en individuos fumadores y con hipertensión arterial, y en individuos con diabetes y trastornos cardíacos.

En Colombia, según MINSALUD en 2017 los servicios de salud relacionados con depresión moderada incrementaron. Así en 2009, un total de 17 711 casos fueron reportados. Este índice incremento en mas de 100% para el 2015 en donde fueron reportados 36 584 casos de depresión moderada. En media en América Latina, un mayor número de casos de depresión fue reportado en mujeres que en hombres.

Las investigaciones presentadas, son algunas evidencias de esta enfermedad mental en América Latina. Una información relevante y enfatizada por PAHO (2014) es que algunas de las razones que dificultan la erradicación de la depresión en las Américas son los escasos recursos económicos destinados para afrontar esta epidemia, o su uso ineficaz. La exclusión social, discriminación y estigma social en contra de las personas que padecen enfermedades mentales dificultan su tratamiento oportuno y consecuentemente su erradicación.

Es importante destacar que la depresión, es una enfermedad habitual, que puede afectar personas de nuestro circulo social independiente de su edad o sexo. Algunos síntomas de esta enfermedad son tristeza, la perdida de interés y de placer, sentimientos de culpa, trastornos de sueño, pérdida de apetito, autoestima baja, sensación de cansancio o fatiga, falta de concentración y perdida de interés en socializar.

Además, las personas que recientemente sufrieron la pérdida de un ser querido, rupturas amorosas, están desempleados, viven en pobreza, sufren problemas físicos, padecen de alcoholismo o drogadicción, o están asumiendo nuevas responsabilidades relacionadas a su edad (vivir solos por primera vez) tienen un alto riesgo de sufrir de esta enfermedad mental.

Dependiendo de la intensidad de la enfermedad (depresión leve, moderada, o grave) esta puede afectar la capacidad del individuo para realizar actividades cotidianas, o en el peor de los casos, si no es tratada a tiempo, la depresión puede conducir al suicidio.

La inversión de los gobiernos latinoamericanos en políticas de prevención de enfermedades mentales para jóvenes, adultos mayores con énfasis en mujeres, pueden disminuir los casos de depresión. Según un estudio, cuando considerados los costos y beneficios de la inversión en salud mental esta resulta ser rentable. En América Latina y el Caribe se estima que por cada dólar invertido en el tratamiento de depresión y ansiedad se genera un retorno de 4 dólares (valor medido en términos de mejoras en las condiciones de salud para las personas afectadas e incrementos en su productividad. (El País, 2017).

Otras formas de combatir esta enfermedad mental son los tratamientos psicológicos y farmacéuticos para los casos de depresión moderada y severa. Individualmente, la práctica constante de actividades físicas tales como artes marciales y yoga son recomendadas para reducir el riesgo de esta enfermedad. Finalmente, el autoconocimiento y la empatía por personas con síntomas de depresión también contribuyen a la reducción de esta omnipresente enfermedad mental que afecta ciudadanos de América latina y el mundo.

REFERENCES

  1. Organizacion Panamericana de la Salud. (2014). "Plan de Acción sobre Salud Mental 2015-2020".
  2. Munhoz TN, Nunes BP, Wehrmeister FC, Santos IS, Matijasevich A. (2015). "A nationwide population-based study of depression in Brazil".
  3. WHO. (2019). "Mental disorders".
  4. Palomino, Martha, and Nuñez Marilu. (2019). "Depression, Anxiety, and Stress in Social Work students from Peru".
  5. Barros, Marilisa Berti de Azevedo, Lima, Margareth Guimarães, Azevedo, Renata Cruz Soares de, Medina, Lhais Barbosa de Paula, Lopes, Claudia de Souza, Menezes, Paulo Rossi, & Malta, Deborah Carvalho.. (2017). "Depression and health behaviors in Brazilian adults – PNS 2013".
  6. The World Bank. (2019). "Mental Health".

About Author(s)

marilununezp's picture
Marilu Nuñez Palomino
Marilu Nuñez is a graduate student of Public and International Affairs with a major in International Political Economy at the University of Pittsburgh. She has a Master's Degree in Accounting for the FEA-USP in Brazil. Currently, she is doing research on International Trade and Mental Health in the Americas.