La discriminación en el sistema de salud peruano: cómo la marginación de las poblaciones indígenas aumenta la vulnerabilidad a las enfermedades infecciosas

By Kathryn Deitch

En todo el mundo, las comunidades indígenas son algunas de las poblaciones más marginadas en su país de origen. Los nativos sufren altas tasas de pobreza, desnutrición y una esperanza de vida de unos veinte años menos que las personas no nativas. En Perú, estas comunidades tienen dificultades significativas para acceder a la atención médica debido al aislamiento geográfico, pero la falta de influencia del gobierno para hacer que la atención médica sea accesible y no discriminatoria ha tenido graves consecuencias para la salud. A pesar de que algunos puedan argumentar que el gobierno de Perú ha logrado un progreso considerable hacia la atención médica universal para todos los ciudadanos, la falta de acceso y la discriminación dentro del sistema de salud peruano ha dejado a las poblaciones indígenas extremadamente vulnerables a enfermedades infecciosas como el VIH / SIDA, las infecciones de transmisión sexual (ITS) y COVID-19.    

La epidemia de VIH/ITS en América Latina y el Caribe ha sido un problema de salud pública durante años. Si bien las infecciones siguen siendo bajas entre la población general, la transmisión del VIH y de las ITS es muy frecuente entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, las mujeres transgéneros, los trabajadores sexuales, las personas que se inyectan drogas y las comunidades indígenas (Orellana et al., 2013). Con respecto a la gente nativa, los principales factores a los que se debe culpar por el aumento de la transmisión del VIH/ITS entre los pueblos son la pobreza extrema, la falta de educación y la falta de acceso a la salud (Orellana et al., 2013).

En el estudio de Orellana et al. (2013), que examina los factores estructurales que aumentan la vulnerabilidad al VIH entre los pueblos indígenas en la Amazonía peruana, se afirma que el conocimiento general sobre el VIH y otras ITS era extremadamente limitado, especialmente cuando se trataba de comprender los modos de transmisión. Por ejemplo, el conocimiento de la transmisión de otras enfermedades contagiosas (como la malaria) se aplicó al VIH / ITS, por los miembros de las comunidades indígenas, las cuales llegaron a creer que las picaduras de mosquitos, el compartir utensilios o beber de la misma taza podrían hacer que alguien contrajera el VIH. En un caso aún más extremo, la gente en el pueblo de Loreto creía que estas enfermedades podrían transmitirse a través de la comunicación verbal (Orellana et al., 2013).  Esto podría deberse al aislamiento geográfico donde algunas comunidades tienen poco o ningún acceso al conocimiento occidental, o debido a una barrera lingüística, donde la información sobre estas enfermedades simplemente no existe en idiomas nativos como el quechua o el aymara. Por eso es importante que el gobierno desarrolle programas no solo para brindar atención médica a las comunidades indígenas aisladas, sino también para educarlas sobre enfermedades infecciosas en el contexto de su propio idioma y conocimiento ancestral. Al proporcionar educación y tratamiento no discriminatorios, será posible cerrar la brecha de la transmisión del VIH/ITS entre las comunidades nativas y el resto de la población.

Aunque el Programa Nacional Peruano ha ofrecido medicamentos gratuitos para tratar el VIH desde 2004. En muchos casos, los participantes no sabían que estos tratamientos existían, o no podían acceder al tratamiento porque su aldea no tenía un puesto de salud o clínica operativa. Lo mismo es cierto para los antibióticos comunes utilizados para tratar otras ITS como la gonorrea, la sífilis y la clamidia (Orellana et al., 2013). El fracaso del sistema de salud pública peruano para proporcionar no solo la educación sobre el tema del VIH y de las ITS, sino también la medicina necesaria para tratar estas enfermedades obliga a los pueblos indígenas a continuar utilizando sus propios remedios tradicionales, que muy bien pueden ser ineficaces. Orellana et al. (2013) afirman que “Adding to their predilection for traditional medicine and shamaic services is the lack of Western medical services in the villages and a reported history of experiencing discrimination and disrespect at the clinics or public hospitals in the nearest cities”. Esto demuestra que la discriminación de las comunidades indígenas en el sistema de salud es cíclica. Cuando los indígenas peruanos se quedan sin los recursos que necesitan para prevenir la transmisión o para tratar el VIH y otras ITS, su primera y única opción es recurrir a sus conocimientos curativos ancestrales. La dependencia de la curación antigua a menudo se ve como una broma para los profesionales de la salud, y ven a los indígenas como premodernos o incivilizados (Huayhua, 2006). Tal sesgo disminuye la calidad de la atención médica si es que se brinda alguna atención. Esto a su vez disminuye la probabilidad de que se busque la medicina occidental en primer lugar.

La pandemia de otra enfermedad infecciosa, COVID-19, ha exacerbado las desigualdades dentro del sistema de salud peruano, y las comunidades indígenas muestran resultados de salud mucho peores en comparación con el resto de la población (aparte de los afroperuanos, que son otro grupo marginado importante). Los altos niveles de pobreza, la desnutrición y la falta de acceso al agua potable ya predisponen a las comunidades indígenas a enfermedades infecciosas (Abizaid, 2020), pero vivir en aislamiento también inhibe la inmunidad contra las enfermedades infecciosas comunes experimentadas por el resto de los ciudadanos peruanos (Montag et al., 2021). Esa vulnerabilidad a la enfermedad, agravada por la falta de acceso a la atención médica, conduce a una rápida propagación y a malos resultados. De hecho, un estudio realizado en diferentes regiones del país indicó que la propagación rápida era muy probable en comunidades aisladas porque en el pequeño número de muestras recolectadas, casi una de cada cuatro personas dio positivo por COVID-19, y se supone que el número es mayor porque no se tomaron muestras en zonas extremadamente rurales (Abizaid, 2020).

Cuando una comunidad experimenta infecciones por COVID-19, a menudo carecen de un puesto de salud y los que existen a menudo se quedan sin suministros esenciales y/o profesionales médicos capacitados (Abizaid, 2020). En Ucayali, Perú, una región amazónica con una alta población indígena, ha habido informes de pacientes que mueren en las puertas de los hospitales esperando ser admitidos, y que la tasa de mortalidad real es de cinco a siete veces más alta de lo que se pensaba originalmente (Abizaid, 2020). Incluso el alcalde de Masisea, el primer alcalde indígena del distrito, murió por COVID-19 debido a la falta de atención médica oportuna y no recibir oxígeno cuando se requería (Abizaid, 2020). Además, desde la pandemia ha tenido un gran impacto en los trabajadores de la salud de todo el mundo, quedan muy pocas personas que estén dispuestas y sean capaces de ayudar a estas comunidades.

Si bien es cierto que el sistema de salud pública de Perú ha mejorado en las últimas dos décadas y está en el camino hacia la atención médica universal para todos, no es menos cierto que estas promesas documentadas no se han convertido en práctica efectiva. En los últimos quince años, Perú ha producido más de diez documentos oficiales sobre la implementación de un "enfoque intercultural" para la atención médica. Según Doreen Montag et al. (2021), “an intercultural approach to healthcare implies that health services not only respects indigenous medical practices, but promotes and enables joint and complementary interactions between biomedical and indigenous medical approaches to prevent and treat healthcare problems”. Esto significa que en un sistema de salud mejorado, se respeta la cultura indígena, e incluso se combinan las prácticas nativas con la medicina moderna para tratar enfermedades de la mejor manera posible. Desafortunadamente, el "enfoque intercultural" no se ha aplicado adecuadamente en todo el país. Los profesionales de la salud siguen compartiendo actitudes discriminatorias hacia los pueblos indígenas, y los trabajadores de la salud ven a los pacientes indígenas como “pre-modernos, seres incivilizados, y, por tanto, no suficiente humanos” (Huayhua, 2006), lo que contribuye a la continua marginación de estas comunidades. Además, también se sabe que los puestos de atención médica rurales rechazarán a los pacientes por no poder pagar los servicios o los medicamentos. Hay informes de casos en los que las madres de pueblos autóctonos no podían pagar antibióticos para sus hijos enfermos, y el servicio de salud instó a la firma de un documento en el que la madre era responsable de la muerte de su hijo porque no compró el medicamento (Huayhua, 2006). Dado que el sistema público de salud se creó con la intención de ser gratuito para todos los ciudadanos, incluidos los ciudadanos nativos, se puede ver un problema obvio con la forma en que todavía están siendo tratados tan mal por los proveedores de atención médica. Los proveedores que cobran a los pacientes por medicamentos que no pueden pagar son una discriminación activa contra las comunidades indígenas que a menudo son las poblaciones más pobres del país. Además, el gobierno no está participando activamente en remediar la situación y, por lo tanto, está sacrificando vidas indígenas en el proceso.

La marginación de los indígenas peruanos ha ocurrido desde las conquistas españolas de la región. Aunque el gobierno de hoy ha tomado medidas para mejorar la situación, las actitudes discriminatorias siguen siendo abundantes en todo el sistema de salud peruano. Debido a la imposibilidad de acceder a los servicios médicos y al maltrato de los médicos que son accesibles, las comunidades indígenas son extremadamente vulnerables a enfermedades infecciosas graves como el VIH, las ITS y el COVID-19. Es imperativo que el gobierno de Perú tome medidas que sean efectivas para mejorar los resultados de salud en todas las comunidades de todas las regiones del país, especialmente en las aldeas rurales andinas y amazónicas, donde prevalece el aislamiento geográfico. De lo contrario, la rica historia, religión, idiomas, alimentos y cultura que caracterizan las comunidades indígenas se perderán por enfermedades fácilmente prevenibles.


Referencias

Abizaid, C., Panduro, L.C., & Egusquiza, S.G. (2020). Pobreza Y Medios De Subsistencia En La Amazonía Peruana En Tiempos De La Covid-19. Journal of Latin American Geography 19(3), 202-214. doi:10.1353/lag.2020.0080.

Huayhua, M. (2006). Discriminación y Exclusión: Políticas Públicas De Salud Y Poblaciones Indígenas. DSpace Home, Instituto De Estudios Peruanos, 1 Jan. 2006, http://repositorio.iep.org.pe/handle/IEP/790.

Montag, D., Barboza, M., Cauper, L., Brehaut, I., Alva, I., Bennett, A., Sanchez-Choy, J., Sarmiento Barletti, J. P., Valenzuela, P., Manuyama, J., García Murayari, I., Guimaraes Vásquez, M., Aguirre Panduro, C., Giattino, A., Palomino Cadenas, E. J., Lazo, R., Delgado, C. A., Nino, A., Flores, E. C., … Zavaleta-Cortijo, C. (2021). Healthcare of indigenous Amazonian peoples in response to covid-19: Marginality, discrimination and revaluation of ancestral knowledge in Ucayali, Peru. BMJ Global Health, 6(1). https://doi.org/10.1136/bmjgh-2020-004479

Orellana, E. R., Alva, I. E., Cárcamo, C. P., & García, P. J. (2013). Structural factors that increase HIV/STI vulnerability among indigenous people in the Peruvian Amazon. Qualitative Health Research, 23(9), 1240–1250. https://doi.org/10.1177/1049732313502129

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