Falta de Acceso a la Salud Mental en las Comunidades Latinas

March 30, 2020

Existe una gran cantidad de disparidades sociales que enfrentan las comunidades latinas en los Estados Unidos. Estas comunidades luchan con las leyes de inmigración, las desigualdades económicas y los prejuicios en general, pero un tema que no ha sido discutido tan meticulosamente como los otros es el estigma que rodea a los trastornos mentales. Es evidente que la resistencia a hablar sobre la salud mental existe en las comunidades latinas y son estos grupos que son más afectados en los EE.UU. Si queremos combatir la dificultad de hablar de salud mental es importante que nos acostumbremos a la incomodidad que acompaña las conversaciones sobre estos temas. Esta incomodidad puede ser mitigada por la educación sobre salud mental y el acceso a una atención de calidad.

Es verdad que el estigma social sobre salud mental existe en todas partes en los EE.UU, pero este se amplifica en las comunidades latinas. Algunas personas creen que no hay una diferencia entre el estigma de la salud mental en las distintas comunidades del EE.UU, pero la realidad es que hay diferencias culturales que provocan un aumento del estigma en las comunidades latinas. Por ejemplo, las familias latinas suelen estar menos interesadas cuando se trata de la salud mental porque los trastornos mentales se consideran debilidades. Como ha dicho la Dr. Diana Lorenzo en un artículo de Cleveland Clinic, se refieren a los síntomas de la depresión y la ansiedad como “nervios”, una condición menor que no requiere ayuda profesional. Como resultado, solo veinte por ciento de latinos que tienen un trastorno mental lo discuten con un médico de atención primaria y solo diez por ciento hablan con un profesional de la salud mental (Lorenzo, 2017). Por el contrario, según la Alianza Nacional para la Salud Mental (NAMI), casi la mitad de la gente con trastornos mentales en los Estados Unidos recibe ayuda profesional (NAMI, 2019). No se puede ignorar esta desigualdad y hay factores sociales, económicos y culturales que la causan.

En la mayoría de las comunidades latinas, hay menos acceso a información sobre los trastornos mentales. Sin el conocimiento de la salud mental, la gente no sabe cuándo necesita ayuda y no sabe dónde recibirla. Según otro artículo de NAMI: “Esta falta de información aumenta el estigma asociado con las condiciones de salud mental. Muchos latinos no buscan ayuda ni tratamiento por temor de ser catalogados como ‘locos’ o como alguien con una condición de salud mental, ya que esto puede provocar vergüenza” (NAMI). Es importante que incorporemos la salud mental en la educación de niños latinos para que no se sientan tan incómodos con la idea de buscar ayuda. El conocimiento empodera a la gente y le da la capacidad de mejorar. Como ha dicho la Dr. Lorenzo: “Explicar los fundamentos biológicos de los trastornos mentales es esclarecedor para muchos latinos. Cuando entienden que los químicos en el cerebro interpretan un papel principal, ven las enfermedades de manera diferente” (Lorenzo, 2017). Además, sin la educación adecuada, las comunidades latinas no están capacitadas sobre la manera en que pueden ayudar a sus amigos y miembros de familia. Esta falta de educación suficiente aumenta el sentido de incomodidad que acompaña las conversaciones sobre el bienestar emocional. Como resultado, las conversaciones ocurren raramente.

Tan pronto como alguien que sea latinx reúna el coraje para buscar el tratamiento de salud mental, es probable que encuentre recursos de mala calidad—si los puede encontrar en primer lugar. Hay disparidades en el acceso al tratamiento y la calidad del tratamiento que los latinos reciben. Según la Asociación de Ansiedad y Depresión de América (ADAA), uno de los factores que contribuye a este problema es la falta de seguro médico (Latinx). Como explica el artículo La salud mental en la comunidad latina: “Los latinos representan un tercio de la población que no tiene cobertura de seguro médico. Muchos miembros de la comunidad latina tienen trabajos autónomos o les pagan el salario mínimo. Por tal razón a menudo estos latinos no tienen seguro médico” (NAMI). En el caso de los inmigrantes latinos que llegan sin documentación, por lo general sus situaciones legales les impiden buscar servicios médicos que pagarían el tratamiento de trastornos mentales. Los inmigrantes ilegales no quieren poner en peligro su seguridad, por eso, no tienen acceso a los servicios de salud. Además, el acceso a servicios de salud no es el único problema. Para los latinos que tengan éxito en la búsqueda de tratamiento, hay una falta de competencia cultural en los servicios del cuidado de la salud mental. Como resultado, los profesionales pueden malinterpretar lo que dicen sus pacientes, y la mala interpretación causa diagnósticos erróneos. Por ejemplo, debido a la tendencia de disminuir los síntomas de la depresión y la ansiedad como síntomas físicos, un médico sin competencia en salud mental no comprendería los síntomas de una enfermedad mental. Así, podría darse el caso que el cliente latino reciba un diagnóstico incorrecto.

Otra consecuencia de la falta de competencia cultural es que los pacientes latinos no se sienten cómodos cuando sus Médicos no están bien informados sobre su cultura. Esta brecha crea un sentido de desconexión que impide la habilidad de ser abiertos sobre el bienestar emocional. Además, algunas luchas emocionales que enfrentan los latinos tienen relación con la experiencia de ser latino en los Estados Unidos. Como dijo Jason Mero en una entrevista con NBC: “De niño, mi familia quería que me quedara con mis raíces hispanas, pero tampoco quería que mostrara esas raíces al mundo exterior. Sabían que ser hispanoamericano no necesariamente se mira con una sonrisa... en este país” (Gamboa, 2018). Es difícil hacer malabarismos con dos identidades. Por eso, es sumamente importante que haya consejeros que comprendan esta experiencia que la mayoría de la población latina comparte. Además, hay una gran demanda de consejeros bilingües porque la barrera idiomática crea un limite para los que sólo hablan español. Como ha dicho Bereníze García en una entrevista de NBC: “…mi mamá, quien va al médico constantemente, no puede expresar su dolor porque no habla inglés. Su dolor se rechaza” (Gamboa, 2018). Sin profesionales que hablen el mismo idioma que sus pacientes, no es posible recibir atención médica adecuada. Para ser culturalmente competente, hay que comprender la cultura y el idioma de los pacientes. Sin embargo, no hay suficientes consejeros que cumplan con ambos aspectos y es difícil tener acceso al tratamiento apropiado sin el seguro médico.

Es evidente que hay muchos factores que contribuyen a la disparidad de la salud mental entre la comunidad latina y el resto de los Estados Unidos, y son el resultado de una falta de comprensión. Falta educación sobre los trastornos mentales entre las comunidades latinas y falta competencia cultural entre los consejeros. Si queremos combatir el estigma que se crea por el malentendido, tenemos que salvar esta distancia entre los latinos y los profesionales de la salud mental. Esto podría mejorar con una educación adecuada en salud mental porque está es desatendida a menudo. Aunque la salud mental es fundamental para el bienestar de las personas por lo general no se trata así. Tenemos que enfocarnos en la condición humana que es ignorada en un país que gira alrededor de la eficiencia y tenemos que enfocarnos en las comunidades que han sido descuidadas durante toda la historia de nuestro país.

Photo Credits: WIKIMEDIA COMMONS:File:Katherine Llanca realizando intervenciones de salud mental.jpg Retrieved from: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Katherine_Llanca_realizando_intervenciones_de_salud_mental.jpg

REFERENCES

  1. NAMI. (Sep, 2019). "Mental Health By The Numbers".
  2. U.S. Department of Health and Human Services. (2001). "Mental Health: Culture, Race, and Ethnicity—A Supplement to Mental Health: A Report of the Surgeon General. Rockville MD". U.S. Department of Health and Human Services, Substance Abuse and Mental Health Services Administration, Center for Mental Health Services..

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Lily Carley
Lily Carley is a sophomore at the University of Pittsburgh majoring in Neuroscience and pursuing minors in Spanish and Chemistry. Outside of academics, she enjoys playing ultimate frisbee with Pitt Womxn’s club team, playing the flute, and skiing.