El peligro que presenta el covid-19 para las comunidades indígenas de Latinoamérica

Por Madeleine Umstead

This essay was selected as a winner for the Fall 2020 Essay Competition Concurso de Escritura Panoramas. 

En estos tiempos difíciles, todas las vidas se han visto afectadas por la pandemia del COVID-19, una enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2, la cual ha provocado 2,41 millones de muertes en todo el mundo. Los síntomas varían ampliamente, incluido la fiebre y la dificultad para respirar. Esta enfermedad respiratoria ha devastado a personas inmunodeprimidas y ancianas, así como a personas jóvenes y sanas. En Latinoamérica y el Caribe, se han diagnosticado más de 19 millones de casos en la población. El virus se propaga entre jóvenes y ancianos, ricos y pobres por igual, pero algunas comunidades están mejor equipadas que otras para manejar su propagación y comenzar el tratamiento. El grupo minoritario formado por pueblos indígenas que viven en Latinoamérica, específicamente México y Perú, enfrenta circunstancias únicas durante esta crisis de salud global. Una variedad de factores, incluido el estado socioeconómico, el acceso a la atención médica y las estructuras de vida de la comunidad hacen que la epidemia de coronavirus sea más peligrosa para las poblaciones indígenas que muchos otros grupos étnicos en el mundo.

Comunidades con disparidades socioeconómicas, como las circunstancias de alojamiento o el riesgo del desempleo, han demostrado que sufren más en las crisis de salud pública. Por ejemplo, en la pandemia del COVID-19 en los Estados Unidos las comunidades negras y latinas han sufrido mucho. Según las cifras recientes por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, los indios americanos no hispanos o los nativos de Alaska han sido hospitalizados debido al COVID-19 a una tasa aproximadamente 5,3 veces mayor que la de los blancos no hispanos. De mismo modo, las tasas de hospitalización por COVID-19 entre los negros no hispanos y los latinos fueron aproximadamente 4,7 veces más altas que las de los blancos no hispanos (Marshall, 2020). En los Estados Unidos, estos grupos minoritarios experimentan en gran medida un nivel socioeconómico más bajo. Este problema en los Estados Unidos se hace eco en Latinoamérica, donde “11.8 millones de indígenas en México se encuentran en situación de pobreza y pobreza extrema” (Díaz, 2020, p. 2). Díaz también observa que 6.9 millones de indígenas en México carecen de servicios básicos de vivienda, de los cuales 12.8% carecen de agua corriente. Esta pobreza impide que las poblaciones indígenas de México ejecuten métodos para combatir el virus a los que pueden acceder las personas más adineradas. Y en realidad, no está solo México en este predicamento: en Perú, investigadores concluyeron que “la mayoría de la población indígena del Perú es pobre, en un 79 por ciento, y más de la mitad es extremadamente pobre. De hecho, los pueblos indígenas tienen una y media veces más probabilidades de ser pobres que los no indígenas, y casi tres veces más probabilidades de ser extremadamente pobres” (Montenegro, 2006, p. 1862). Las condiciones de vida como las citadas en Perú y México simplemente no son propicias para la mitigación del COVID-19. Los indígenas no pueden cumplir con las acciones sanitarias y el distanciamiento social necesarios para combatir el virus como lo hacen las personas en viviendas adecuadas con agua limpia y dinero para gastar en mascarillas y lejía.

Además, otro aspecto del peligro de COVID-19 para comunidades indígenas es una consecuencia del desempleo. La pandemia ha provocado que muchas personas en las industrias de servicios y aquellas con empleos manuales pierdan sus trabajos. Según Meneses-Navarro (2020), a causa del desempleo conforme la pandemia, poblaciones indígenas están viajando a sus lugares de origen, saliendo las ciudades y áreas urbanas (p. 2). Esta migración trae consigo la propagación del virus a las zonas rurales, que están menos preparadas para afrontarlo.

Asimismo, el acceso a la atención médica y servicios de salud tiene mucha variedad en comunidades indígenas, y es muy limitado en muchos lugares rurales. Según Montenegro (2006), los estudios sociales sugieren que los pueblos indígenas de Latinoamérica no tienen acceso adecuado a los principales servicios de salud y programas de prevención. Además, los servicios a los que pueden acceder son a menudo culturalmente inapropiados, irrespetando la autonomía indígena o sus creencias religiosas sobre la salud y los procedimientos médicos (p. 1865). Esta disparidad en cobertura y distribución de servicios médicos en áreas con una presencia indígena hace muy difícil para personas indígenas recibir atención constante en tiempos de emergencia como una pandemia.

            A ello se suma la desconexión causada por la falta de sensibilidad cultural en los programas de salud citados, la cual ha hecho que algunos indígenas reacios a buscar atención y cumplir con los estándares de salud. Este aspecto se ilustra en México, donde Díaz (2020) ha encontrado que en los municipios sin presencia indígena hay 377 clínicas con 336 camas cada una en promedio para albergar a los afectados por el coronavirus (p. 4). Mientras en los municipios con alta presencia indígena tienen solo 63 clínicas y 31 camas cada una en promedio por cada 100 mil habitantes (Diaz, 2020, p. 4). Además, la distancia geográfica entre algunas de estas clínicas y las comunidades en que viven los indígenas se ponen en peligro las vidas de las personas infectadas a causa del tiempo para viajar (Meneses-Navarro, 2020, p. 2). Freyermuth (2018) ha mostrado que hay disparidades en los recursos humanos de salud, con 670 médicos por 100,000 habitantes en comunidades sin una presencia autóctona, comparado con solo 86 médicos en municipios con una presencia autóctona significante (p. 44). Sin la ayuda y el consejo de profesionales médicos, cabe preguntar cómo pueden los pueblos indígenas combatir un virus que ha paralizado ciudades y países por todo el mundo.

No es solo el acceso al cuidado limitado que evita que las comunidades indígenas combatan el coronavirus. En su cultura, las estructuras y el estilo de vida puede ser un obstáculo a la lucha. Una estructura de la vida indígena — el medio ambiente en que viven — puede jugar un papel en el riesgo a la gente allí. Muchos estudios coinciden en que las comunidades indígenas están expuestas a muchos más elementos de contaminación en el aire que otros grupos de población a causa de sus métodos de calentar y cocinar en conjunto con el uso del agua contaminada con hidrocarburos cancerígenos —contaminantes de origen biológico como las aflatoxinas del consumo de maíz contaminado (Díaz, 2020, p. 2). La dificultad con los pulmones y el sistema inmunológico causada por la exposición a la polución aumenta la vulnerabilidad al COVID-19. 

Los investigadores reconocen que se necesitan más estudios sobre efectos ambientales en el virus, pero la contaminación ha sido un factor de riesgo importante para los infectados con coronavirus (Pozzer, 2020, p. 1). En cuanto al estilo de vida indígena, hay una falta de comunicación en estas comunidades sobre tópicos de salud a causa del acceso limitado a la Red y las noticias en comunidades indígenas. Por eso, no pueden aprender los efectos de la situación. En México, el uso de la Red se limita a zonas urbanas, así que el 76% de los usuarios se encuentran en las ciudades cuando 47% están en zonas rurales (Díaz, 2020, p. 3). Este dato significa que las comunidades indígenas no reciben información actualizada sobre la epidemia y su prevención. También, la barrera de la lengua presenta un problema. Mucha de la información científica y de salud pública sobre la pandemia está escrita en inglés o español; sin embargo, muchas comunidades indígenas usan sus propias lenguas, como quechua en Perú y náhuatl en México. Se limita aún más su acceso a información sobre la epidemia de coronavirus y su prevención (Montenegro, 2006, p. 1859). 

Para concluir, algunos se podrían argumentar que las comunidades indígenas enfrentan el COVID-19 como cualquier otro grupo minoritario. Quizás estén en desventaja, pero no más que cualquier otro grupo que viven en altos niveles de pobreza. Sin embargo, la combinación específica de factores que contribuyen al panorama completo de la salud en las comunidades indígenas las hace especialmente vulnerables. No solo tienen condiciones preexistentes —como alcoholismo y diabetes— que los hacen vulnerables a las enfermedades, sino que tienen un acceso reducido a la atención. También, experimentan un flujo de personas infectadas hacia su comunidad debido al desempleo y una pobreza que les impide practicar medidas preventivas. Es como la tormenta perfecta. La epidemia de coronavirus es más peligrosa para las poblaciones indígenas que muchos otros grupos étnicos a causa de una variedad de factores, constituido por el estado socioeconómico en que viven, el acceso al cuidado e información médico y aspectos de las estructuras y cualidades de la comunidad. El mundo ha castigado e ignorado a sus poblaciones indígenas en turno durante miles de años. Quizás esta crisis de salud que ha afectado profundamente a todo el planeta inspire bondad y generosidad hacia los pueblos originarios que pueda durar en tiempos más saludables.

Madeleine Umstead is a sophomore at the University of Pittsburgh pursuing a double major in Biological Sciences and Spanish, with a minor in Chemistry. Her academic interests include public health research as well as indigenous and womens’ health in Latin America. In the future, she hopes to attend medical school. 


Bibliografía

Devine, J., et al. (2020). Formaciones actuales de lo campesino en América Latina: conceptualizaciones, sujetos/as políticos/as y territorios en disputa. Revista Antípodano. 40, 3-5.

Díaz de León-Martínez, L. et al. (2020). Critical review of social, environmental and health risk factors in the Mexican indigenous population and their capacity to respond to the COVID-19. The Science of the Total Environmentvol. 733, 1-6.

Freyermuth, M. et al. (2018). Mortalidad en poblaciones indígenas desde los determinantes sociales y violencia estructural. El derecho a la protección de la salud en las mujeres indígenas en México: Análisis nacional y de casos desde una perspectiva de Derechos Humanos, 23-48.

Marshall, W. (2020, 13 de agosto). Why Is COVID-19 More Severely Affecting People of Color? Recuperado por  www.mayoclinic.org/diseases-conditions/coronavirus/expert-answers/coronavirus-infection-by-race/faq-20488802

Meneses-Navarro, S. et al. (2020). The challenges facing indigenous communities in Latin America as they confront the COVID-19 pandemic. International Journal for Equity in Healthvol. 7, 63-67.

Montenegro, R., y Stephens, C. (2006). Indigenous Health in Latin America and the Caribbean. Lancetvol. 367 (9525), 1859–1869. 

Pozzer, A. et al. (2020). Regional and global contributions of air pollution to risk of death from COVID-19. Cardiovascular Research, 1-7.

Statista, & Ríos, A. M. (2021, 5 de febrero). Number of confirmed cases of the novel coronavirus (COVID-19) in Latin America and the Caribbean as of February 5, 2021, by country. Statista. https://www.statista.com/statistics/1101643/latin-america-caribbean-coronavirus-cases/

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