Rancho, Plomo y Candela. Crónica y Ficción en "Salsa y Control" de José Roberto Duque

Salsa y Control [2](1996) del periodista y escritor venezolano José Roberto Duque es  un texto híbrido, que procede de modo fragmentario, trabajando con letras del cancionero popular caribeño y relatos de escenas de la vida cotidiana de los barrios urbano-marginales[3] de Caracas. En el texto se desdibujan los límites entre cultura oral y cultura escrita, sujeto autorizado y sujeto representado. La marginalidad estragada por la violencia, la droga, el abuso de alcohol y la falta de oportunidades económicas, ocupan todo el espacio de la representación textual. El relato de la vida urbana, el exceso de los cuerpos y el exceso de la violencia, se traman entre diferentes modulaciones de ficción y la crónica adoptando el gesto costumbrista e innovándolo con la introducción de las letras de la salsa. La música por tanto se convierte en un elemento  central del relato en la medida en que otorga una organización interna o mejor dicho un ritmo particular al universo textual que insiste en el corte abrupto, la irrupción, la variación, la elipsis. Duque presenta un texto que resiste cualquier encasillamiento genérico en la medida en que entra y sale de todos al mismo tiempo, es uno y muchos textos a la vez. Sin embargo, su totalidad se sobrepone al fragmentarismo demostrando una cohesión interior profunda. 

 

La música, el ritmo del relato

El texto huye de la linealidad y lleva al lector al ritmo de una danza caótica que es imposible reproducir. Se pueden reconocer dos partes de la obra: la primera, precedida por una intro, en la que se entrelazan las historias de variados personajes de la vida diaria de la periferia caraqueña, y la segunda, en la que el autor realiza una alusión explícita a los sucesos históricos ocurridos en Venezuela en Febrero de 1989; entre ambas partes se encuentra un interludio. Este modo particular de organizar el texto al incorporar la intro y el interludio, formas propias de ciertas obras musicales, da cuenta de una clara intención de Duque de construir desde lo literario una obra musical que logre también transmitir a partir de su estructura, el ritmo que contiene al interior de sus páginas.

El autor adopta diferentes estrategias para ingresar la salsa en el relato: incorpora letras completas, versos sueltos, fragmentos, a veces lo hace a modo de epígrafe, encabalgando versos en el relato, otras veces la salsa es evocada por los personajes. La música no funciona como elemento aislado sino que es el entramado profundo del texto en la medida en que se permite reflexionar sobre la vida, la muerte, el goce y el dolor, es a la expresión de la comunidad toda: "Toma sus sueños raídos/ los parcha con esperanzas...Ruben Blades. Pablo Pueblo"; "ni hay respuesta/ a la pregunta:/ ¿Para qué uno muere? Ruben Blades. Agua de Luna".

Los usos de la salsa articulan los relatos de múltiples maneras. La música invade los barrios de Caracas a la vez que los construye, son para el autor “concentración de sonidos y colores”. En cada espacio de “callejones, ranchos y retorcimientos” los sonidos aparecen acompañando el ritmo de la vida cotidiana y penetran en el cuerpo de los sujetos. La “cancha” es lugar del encuentro de la multitud que se reúne “a descargar hasta que la piel aguantara”(3), es a la vez, el espacio predilecto de la fiesta colectiva y del enfrentamiento policial. El control institucional que se ejerce sobre los cuerpos que danzan y se erotizan, intenta ser quebrantado por aquellos que se violentan “Además se contaba con la destreza relampagueante del punzón bajo el costado; la multitud estaría absorta en la música, no se vería la sangre y un tipo en el suelo es un tipo más ”.

Los sujetos representados se encuentran permanentemente en situaciones de extrema violencia, bien como testigos o protagonistas de crímenes, saqueos, asesinatos y la música envuelve cada episodio violento  La salsa atraviesa la vida de los habitantes del barrio, sus sonidos acompañan la celebración de la vida y también la muerte “No quiero que nadie llore/ si yo me muero mañana/ ay que me lleven cantando salsa”.

Al definir el texto como “esta especie de relato” Duque nos coloca en una encrucijada en relación al género tan difícil de definir en esta obra, pero a la vez podemos advertir como el espacio de la representación se vuelve un lugar de encuentro y negociación entre las formas populares y  literarias (Amar Sanchez).

De modo tal que las múltiples discursividades que se superponen y dialogan, constituyen el espesor del texto que no se asimila a límites precisos ni pretende un discurso monológico y cerrado.  Por el contrario, los personajes, las historias narradas "pierden su dimensión singular y se transforman en memoria colectiva, en testimonio de lo compartible, de lo que une en la miseria, en el dolor, en la fiesta, en el gozo." (Reguillo 45).

A través del uso de la salsa, Duque realiza un movimiento de descentralización de la ciudad de Caracas y pone en foco los barrios periféricos “Caracas estaba muy abajo, ciega y la autoridad de uniforme era una pesadilla abisal, una saeta que hería débilmente, desde muy lejos”. El texto identifica a la zona baja de Caracas con el poder policial y el control, mientras que el escenario de sus historias, la periferia, es un “planeta de rancho, plomo y candela”, expresión que metonímicamente alude a la pobreza, la violencia y la música.

Duque recrea los espacios marginales de Caracas y construye un imaginario que define las identidades históricas y culturales de los sujetos representados.  Ofrece una cartografía urbana que sus personajes construyen con sus prácticas cotidianas (De Certeau). La sintaxis de la música va proponiendo diferentes andares de las dos ciudades que coexisten en el universo textual:  la ciudad real, Caracas, capital de Venezuela, y sus barrios, centros del relato y la ciudad escrita que articula sus inventarios con signos textuales y léxicos que tienen sentido literario y que pueden carecer de sentido arquitectónico o urbano equivalente (Sarlo). En el intersticio entre ambas los sujetos modelan un imaginario de la ciudad al ritmo de la vida cotidiana y de la salsa.

Susana Rotker siguiendo a García Canclini opina que la violencia produce crisis en todos los órdenes, también en el del discurso; quizás porque la ciudad actual no puede ser narrada como a principios de Siglo (2001). Duque nos propone una nueva cartografía de Caracas desde su proceder fragmentario. El recorrido porSalsa y Control  nos acerca a los usos de la salsa en la representación de los cuerpos de los sujetos, atravesados por  el ritmo urbano violento y la singular relación entre la salsa-una música que remite a la libertad de los cuerpos, al erotismo y al exotismo tropical - y el control, que los vincula con una ciudad que los controla a través de sus instituciones.    


Notas

[1] La versión completa de este artículo se encuentra publicada en Catedral Tomada Revista de Crítica Literaria Latinoamericana Vol 3, No 4 (2015)1ISSN 2169-0847 (online) http://catedraltomada.pitt.edu/ojs/index.php/catedraltomada/article/view/76

[2] Este texto ha sido editado en versión impresa por la editorial Monte Ávila en 1996 pero el autor ha dispuesto en su blog personal una copia gratuita. El mismo afirma en su sitio "Léalo, imprímalo y compártalo libremente, pero por favor no lo comercialice. La cultura es un espacio para la libertad; vamos a ejercerla responsablemente". Este trabajo sigue la versión web por lo que no se explicitan números de página en el citado.

[3] Entiendo por zona urbano marginal un territorio geográfico donde se produce una concentración espontánea de población en puntos del territorio con densidades relativamente altas en comparación; escenario social donde los sujetos no cuentan condiciones materiales y simbólicas que garanticen su plena integración social. (Enríquez 54).

 

Bibliografía

Amar Sanchez, Ana María.  Juegos de seducción y traiciónLiteratura y cultura de masas. Rosario: Beatriz Viterbo Editora, 2000. Impreso.

De Certau, Michel. La invención de lo cotidiano. Artes de hacer. México: Universidad Iberoamericana, 1996. Impreso.

Duque, José Roberto. Salsa y Control.  Disponible en http://salsaycontrol.blogspot.com.ar/. web

Enríquez, Pedro Gregorio. "El espacio urbano como lugar de marginalidad social y educativa"http://www.argonautas.unsl.edu.ar/files/04%20Enriquez.pdf consultado  12/2/2014.

Foucault, Michel.  Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo XXI editores, 2012. Impreso.

Nofal, Rossana. La escritura testimonial en América Latina. Argentina: UNT, FFyL, 2002. Impreso.

Perilli, Carmen. Catálogo de ángeles mexicanos: Elena Poniatowska. Rosario: Beatriz Viterbo Editora, 2006. Impreso.

Reguillo, Rossana. "Textos fornterizos. La crónica, una escritura a la intemperie". Tras las huellas de una escritura en tránsito. Comp. Falbo, Graciela. Buenos Aires: Al Margen, 2007. Impreso.

Rotker, Susana (ed.) Ciudadanías del miedo. Colombia: Rutgers Univ/Nueva Sociedad, 2001. Impreso.

----------------------  La invención de la crónica. México: Fondo de Cultura Económica, 2005.  Impreso.

Sarlo, Beatriz.  La ciudad vista. Mercancía y cultura urbana. Buenos Aires: Siglo Veitiuno Editores, 2009. Impreso.

Villoro, Juan, "La crónica, el ornitorrinco de la prosa". Antología de la crónica latinoamericana actual. Ed. Jaramillo Aguedo, Darío. Buenos Aires: Alfaguara: 2012. Impreso.

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