Sistema Mundo, Orientalismo y Decolonialidad: La Crisis Europea Vista por Re-Emigrantes Latinoamericanos en Bruselas

September 12, 2016

A pesar de que se suele recurrir a la noción de crisis para describir la situación mundial actual, el sentido de este concepto no es unívoco1. Las palabras se mueven a través del tiempo y del espacio ganando nuevos significados que dependen del contexto. Este texto aborda lo que la noción de crisis significa hoy para migrantes latinoamericanos que han re-emigrado a Bruselas después de trabajar algunos años en España. En particular, aquí mostraremos cómo su discurso da lugar a múltiples posicionamientos, entre los que identificamos tres modelos o modos de interpretación: el sistema mundo, el orientalista y el neocolonial. Si bien no son éstos los términos usados por los informantes permiten aprehender la lógica implícita en el discurso.

Los datos que aquí presentamos se basan en un trabajo etnográfico en el marco del que realizamos, entre noviembre de 2012 y febrero de 2013, 32 entrevistas a latinoamericanos2 residentes en Bruselas, de entre 24 y 60 años de edad (25 mujeres y 7 varones). De ellos, 9 (7 mujeres y 2 varones) tuvieron una primera migración a España, y llegaron a Bélgica en una segunda migración cuyo motor fue el desempleo y la crisis económica3. El análisis se centra en estos últimos, aunque sitúa sus discursos en relación a los de otros migrantes latinoamericanos de residencia anterior en Bélgica4.

Latinoamericanos en Bruselas

En las últimas décadas, las migraciones a Europa desde Latinoamérica se han incrementado significativamente, en especial a destinos como España, Italia, Portugal y Francia. Si hasta los 1980, dichas migraciones habían sido originadas principalmente por cuestiones políticas, en los años 1990 las migraciones económicas se volverían dominantes. En España, a partir de la década de 1990, las migraciones latinoamericanas ganarían fuerza, pasando de 61.000 migrantes documentados provenientes de América Latina en 1991, a 500.000 en 2004 y cerca de un millón en 2006 (Gil Araujo, 2008).Sin embargo, debido a la crisis económica, en los últimos años España dejó de ser un país receptor de inmigrantes y se ha reactivado la emigración desde España. De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística, 409.034 personas emigraron de España durante el 2011. De ellos, 132.086 nacieron en algún país de América del Sur y de América Central5. Muchos de ellos han emprendido una segunda migración hacia el Norte de Europa.

Si bien la presencia de latinoamericanos en Bélgica es anterior y presenta una intensidad marcadamente menor a la observada en España (Blaise, Coenen y Lewin 1997; Stallaert 2004), en los últimos años se ha evidenciado un aumento de la llegada de latinoamericanos que, tras varios años en el Sur de Europa, han re-emigrado a Bélgica, en busca de trabajo. Si los migrantes habitan un espacio fronterizo (Anzaldúa, 1986), en tanto ya no pertenecen a la sociedad de origen pero tampoco a la de llegada, los re-emigrantes están en una suerte de doble frontera, en la que la pertenencia (siempre relativa) a la sociedad receptora es tensionada por una segunda migración. Estando en el centro, ocupan un lugar doblemente periférico. En este sentido, Bruselas es un escenario particularmente relevante: como Capital de Europa ocupa un lugar destacado en el centro del Sistema Mundo Moderno/Colonial. 

Sistema Mundo: Periferias en el Centro

Un primer posicionamiento que encontramos en el discurso de nuestros informantes es el que hemos dado en llamar ‘sistema mundo’. Wallerstein (2005) utilizó el concepto de ‘sistema mundo’ para dar cuenta de las relaciones desiguales entre centro –el mundo capitalista, ‘desarrollado’, industrializado, etc.- y periferia–proveedora de materias primas, anclada en modelos económicos y políticos dependientes-. Los teóricos de la Decolonialidad (Moraña, Dussel y Jáuregui 2008; Mignolo2005) completaron este análisis al mostrar cómo el sistema mundo moderno estaba indisolublemente ligado a la construcción de un poder colonial, a partir de la creación de un sistema de clasificación de la población asentado en la categoría ‘raza’, que la subalternizaba. La oposición entre ‘europeos’, ‘indios’, ‘negros’ y ‘mestizos’, trascendió el esquema colonial clásico, constituyéndose en un elemento central del sistema mundo moderno.

En este sentido, los migrantes observan que la llegada de la crisis a Europa genera una redefinición de centros y periferias: si las crisis recurrentes en sus países de origen habían sido el motor para la migración a España (mirada entonces como centro), la crisis actual ha reubicado el centro en el norte de Europa. En ese contexto, Bruselas, como Capital de Europa, aparece como destino de un nuevo proyecto migratorio con el que se busca dejar el desempleo (y la crisis) detrás. Las nociones de ‘centro’ y ‘periferia’ son redefinidas en la experiencia de los migrantes, no ya como lugares sino como categorías de personas: europeos y latinoamericanos son representantes de uno y otra respectivamente. Entre los latinoamericanos en Bruselas, los re-emigrantes que provienen del sur de Europa son la periferia de la periferia. Mirados con recelo incluso por sus compatriotas, deben re-iniciar el proceso de integración a la sociedad receptora en un contexto particularmente difícil. La redefinición de dichas nociones que se observa en el discurso de nuestros informantes implica también una inversión en la carga valorativa que originalmente tenían. Si bien los migrantes -tanto los que recientemente han re-emigrado como los que residen en Bélgica desde hace más tiempo- se identifican como quienes más sufren la crisis, se presentan también como quienes poseen un saber respecto de cómo lidiar con ella. La ‘periferia’ adquiere así un valor distinto de aquel que tradicionalmente le fuera adjudicado en el sistema mundo, poseedora ahora de un saber del que el ‘centro’ carece.

Mirada Orientalista

Un segundo posicionamiento que puede rastrearse en el discurso de nuestros informantes es el que identificamos como una mirada orientalista. El concepto ‘Orientalismo’, acuñado por Edward Said en 1978, refiere a la creación de una oposición entre ‘Oriente’ y ‘Occidente’, en la que aquél condensa todo aquello que, desde una mirada eurocentrada, se percibe como ‘otro’ (Mignolo, 2005). En este sentido, siguiendo la construcción histórica de América Latina como el ‘otro Occidente’ nuestros informantes se autoidentifican como ‘buenos migrantes’ a partir de un contraste con migrantes provenientes de países islámicos. En su discurso, esta diferencia no es construida acentuando los orígenes nacionales, el color de la piel o la religión (que, no obstante, son elementos cruciales en ella), sino destacando la actitud moral del migrante hacia el Estado y el mercado de trabajo. La predisposición y voluntad para trabajar es el criterio principal para distinguir entre los occidentales y ‘el otro’ oriental.

En esta perspectiva, nuestros informantes retoman algunos de los procedimientos observados entre los europeos para construir a los migrantes como ‘otro’, replicándolos sobre otras poblaciones migrantes e incluso sobre otros latinoamericanos. La racialización se construye en términos culturales: los ‘otros’ son aquellos que no comparten la cultura del trabajo.  Al igual que en las construcciones de los europeos, en el discurso de los migrantes latinoamericanos los estereotipos de género juegan un papel significativo: la figura clave en la oposición entre ‘ellos’ y ‘nosotros’ es la mujer marroquí que tiene muchos hijos para poder vivir de los subsidios del Estado sin necesidad de trabajar. La réplica del discurso orientalista da lugar, sin embargo, a la emergencia de jerarquías descentradas, en las que la posición de ‘buen ciudadano’ no depende de la condición de latino o europeo (o siquiera de la condición de "residente legal" o "ilegal") sino de la voluntad para trabajar. En dichas jerarquías, los latinos pueden ocupar posiciones no sólo superiores a las de otros migrantes (‘orientales’ o incluso a las de otros latinos) sino superiores también a la de algunos europeos.

Entre Discursos Neocoloniales y Proyectos Decoloniales

Finalmente, identificamos un tercer patrón en el que se establece una distinción entre los latinoamericanos capaces de progresar y asimilarse a los valores europeos y aquellos otros destinados por su mentalidad a unas formas de vida ‘atrasadas’. En el marco de este tercer patrón discursivo, la estructura colonial se reedita entre los propios ‘colonizados’, dando lugar a nuevas e intensas desigualdades. Desde este posicionamiento, la distinción entre migrantes nuevos y antiguos vuelve a cobrar fuerza.

En algunos casos, las diferencias entre latinoamericanos son organizadas a partir de la dicotomía ‘indios’/’civilizados’: los ‘otros’ son etiquetados como ‘indios’ por el modo en que trabajan y viven. ¿Qué significa ‘ser europeo’ en ese contexto? En principio, haber adquirido la ciudadanía o un permiso de residencia permanente en algún país europeo, o parecer europeo, es decir, ser capaz de mezclarse con ‘ellos’ sin ser percibido como diferente. La adquisición del vocabulario y del acento ‘nativo’ en España, y de una de las lenguas oficiales –por lo general el francés- en Bélgica, son elementos a partir de los que los migrantes buscan ‘europeizarse’. Características físicas como el color de la piel y del cabello son también elementos clave en dichas estrategias.

Ahora bien, este discurso, que proyecta la mirada colonial sobre otros latinoamericanos, y que construye ideales de progreso desde los parámetros europeos, también da soporte a proyectos que parten del supuesto de la igualdad entre europeos y latinoamericanos y, en ese sentido, deshacen los lazos coloniales. Esos proyectos suelen estar planteados en términos individuales, o en relación a la propia familia. Sin embargo, las estrategias decoloniales de los migrantes son diversas, y pueden estar orientadas tanto al país de origen, como al de recepción. A pesar de esa diversidad, en todos los casos es ese proyecto decolonial el que los impulsa a enfrentar la crisis, incluso si eso implica volver a migrar.

Consideraciones finales

La palabra ‘crisis’ es asiduamente utilizada para caracterizar la situación actual de Europa. Sin embargo, el significado de ese término es variable, dependiendo no sólo del sujeto que lo use sino también del contexto. En este artículo hemos rastreado los posicionamientos discursivos que los migrantes latinoamericanos en Bruselas adoptan al hablar sobre la crisis, centrándonos, en particular, sobre aquellos que han re-migrado recientemente desde España hacia Bélgica. Identificamos tres patrones discursivos, que llamamos ‘sistema mundo’, ‘orientalismo’ y ‘neocolonialismo’, que nuestros informantes adoptan para situarse frente a la crisis y que dan soporte a un desplazamiento hacia un paradigma decolonial. 

Nuestros informantes construyen su discurso sobre la crisis desde lo que Anzaldúa (1987) llamara la ‘herida colonial’, en una tensión entre la asimilación a los valores heredados y la emergencia de jerarquías descentradas. Los tres posicionamientos discursivos analizados muestran un movimiento desde un paradigma colonial a uno decolonial. Hablar de la crisis desde la frontera implica deconstruir el discurso colonial heredado. Implica, también, la construcción de nuevas jerarquías y distinciones que, paradójicamente, dan soporte a proyectos que se anclan en una promesa de igualdad. 


NOTAS 

1 El presente texto resume el artículo“Desde la frontera: la crisis europea vista por re-emigrantes latinoamericanos en Bruselas”, publicado por Christiane Stallaert e Inés Pérez en Journal of Iberian and Latin American Studies, Vol. 19, No. 3, 2013.
2 Los orígenes nacionales de nuestros informantes son diversos: Ecuador (16), Colombia (5), El Salvador (4), Chile (1), Bolivia (2), Paraguay (3), y Argentina (1).
3 Aquellos de nuestros informantes que re-emigraron desde España pasaron entre 7 y 12 años en España, tienen entre 32 y 60 años y provienen originalmente de Colombia (3) y Ecuador (6).
4 A pesar de la diversidad de orígenes y nivel de estudios alcanzado, en la actualidad la mayor parte de nuestros informantes se ocupan en la construcción, los servicios de mantenimiento y servicios de limpieza.
5 Datos del Instituto Nacional de Estadística, consultados online el 9 de mayo de 2016 (http://www.ine.es/jaxi/tabla.do).

 

REFERENCIAS

Anzaldúa, Gloria. 1987.Borderlands. La frontera. The New Mestiza. San Francisco: Aunt Lute.
Blaise, Pierre, Marie Thérèse Coenen, y Rosine Lewin. 1997.La Belgique et ses immigrés. Les politiques manquées. Paris y Bruselas: De Boeck Université.
Gil Araujo, Sandra. 2008.“Migraciones latinoamericanas hacia el Estado español. La reactivación del sistema migratorio transatlántico.”En Postcolonialidades históricas: (in)visibilidades hispanoamericanas/ colonialismos ibéricos, editado por Ileana Rodríguez y JosebeMartínez,189-220. Barcelona: Anthropos.
Mignolo, Walter. 2005. The idea of Latin America. Singapore: Blackwell.
Moraña, Mabel, Enrique Dussel, y Carlos Jáuregui, eds. 2008. Coloniality at Large: Latin America and the Postcolonial Debate. Durham: DukeUniversityPress.
Stallaert, Christiane. 2004.Perpetuum Mobile. Entre la Balcanización y la Aldea Global. Barcelona:Anthropos.
Wallerstein, Immanuel. 2005. Análisis de sistemas-mundo. Una introducción. México: Siglo XXI.

 

 

About Author(s)

Christiane Stallaert
Christiane Stallaert (1959) is an anthropologist and professor of Hispanic and Latin American Studies and Intercultural Communication at the University of Antwerp (Belgium). Her main fields of research are Anthropology and Cultural Translation, Ethnicity and Nationalism, Migration and Religious Conversion. She is the author of: Ni una gota de sangre impura. La España inquisitorial y la Alemania nazi cara a cara (2006), Perpetuum Mobile. Entre la balcanización y la aldea global (2004), Etnogénesis y etnicidad en España. Una aproximación histórico-antropológica al casticismo (1998).
Inés Pérez
Inés Pérez es Doctora en Ciencias Sociales y Humanas. Actualmente se desempeña como investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científics y Técnicas y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina). Sus investigaciones se centran en la historia del trabajo doméstico, remunerado y no remunerado, en las décadas centrales del siglo XX, en clave de género.