La campeona querida de una Argentina "descamisada"

October 20, 2016

A través de la historia, hay ciertos individuos sobresalientes que encarnan una época o una ola de creencias y cambios sociales dentro de un lugar específico, ya sea un país o una mera aldea.  Estas personas extraordinarias que representan y verdaderamente personifican un período histórico en toda su alma y la totalidad de su espíritu – realmente cada parte de su ser – son las figuras más inolvidables, influyentes, únicas y, a veces, las más despreciadas pero, a la misma vez, también más amadas de la historia.  En el caso destacado de Eva Perón, la polémica y poderosa primera dama de la República de la Argentina durante la presidencia de su esposo – el coronel Juan Domingo Perón – desde 1946 hasta su fallecimiento en 1952, se puede afirmar sin duda que este personaje tan importante en el relato histórico argentino abarcó todas estas descripciones.  Indudablemente, por sus acciones y declaraciones revolucionarias benditas hacia el proletariado argentino durante una era caracterizada por cambio social y político significativo, ella siempre se recordará de una manera o otra en la mente colectiva de la población argentina.

En este ensayo, yo intentaré mostrar cómo la impresionante Eva Perón – a menudo simplemente sabida como “Evita” por sus muchos seguidores llenos de adoración –, a pesar de su vida trágicamente corta a causa del cáncer de útero que la llevó prematuramente a su muerte a los 33 años de edad, llegó a imponer una gran influencia marxista en la escena social de la Argentina durante esta época transformativa.  A continuación, mi intento principal de iluminar a Evita como la persona fundamental que era en el relato histórico de la Argentina en este momento destacado se llevará a cabo por un análisis de una de las obras más famosas de Eva intitulada Los obreros y yo.  Puede ser que esta obra, más que cualquier otra hazaña singular a través de su vida, defina de manera exhaustiva a Evita acompañada por sus intuiciones, sentimientos e ideas marxistas omnipresentes y subyacentes, los cuales fueron derivados y movilizados tanto a causa de su juventud vivida en pobreza en una aldea en los alrededores de Buenos Aires que se llama Los Toldos como a causa de la influencia extraordinaria de las ideologías de su marido que promovían sin tregua la posición de la clase obrera (Navarro 229-30).

Los obreros y yo apareció por primera vez en su libro autobiográfico, La razón de mi vida, publicado inicialmente en septiembre de 1951 durante la época en la cual ya estaba avanzando rápidamente el fulminante cáncer que la llevaría a su muerte.  Parte ensayo autobiográfico, parte documento histórico y, sobre todo, clara propaganda política a favor del gobierno y ideología Peronista, este libro, al final, se realizó como manifiesto Peronista de la Evita gravemente enferma (Virgillo, Friedman, and Valdivieso 422).  Por examinar su libro influyente por un acercamiento marxista, con un enfoque particular en su ensayo llamativo que abarca todo elemento de Eva y es fundamentado en ideas del obrero oprimido y el proletariado restringido – conceptos propuestos por su esposo y famosamente aceptados y entonces propugnados efectivamente al público por Evita –, se puede mostrar cómo el mensaje sumamente político y nacional contenido en Los obreros y yo expresa perfectamente la persona bondadosa en la cual Eva se convirtió.  A pesar del hecho de que jamás se encargó de cualquier posición oficial ni ganó ningún puesto elegido en el gobierno de su esposo, Eva Perón, que llegaría a ser conocida como Evita – la carismática ‘abanderada de los descamisados’ – por las masas de clase media y baja y también adquiriría tanto el apoyo político como el cariño incondicional de los sindicatos, desempeñó un papel innegable desde el momento que comenzó a tomar un rol audaz en la esfera del político argentino hasta su muerte en julio de 1952 (Navarro 229; Virgillo, Friedman, and Valdivieso 422).

Al fin de cuentas, Juan Domingo Perón experimentó éxito como líder y consiguió acumular los muchos seguidores fieles de varios sectores que él atrajo sobre todo a causa de su carisma incomparable y además debido a su creencia auténtica que él sabía lo que realmente necesitaba la Argentina.  Sin embargo, su apelación no habría sido tan fuerte ni efectiva sin la realce fortificante de su esposa que, hasta hoy día, permanece el símbolo duradero más importante de la esperanza para los pobres y oprimidos en la Argentina.  De hecho, en muchos sentidos, Evita, como ella se sabía en la esfera política, por sus discursos apasionantes y firmes y también por su propaganda efectiva sobre su marido, se convirtió en el enlace fundamental entre el Presidente Perón y el pueblo, tanto emocionalmente como organizativamente (Craig 708).

Aprovechando la potencia de la influencia de Evita, la Fundación Eva Perón aun llegó a asumir control absoluto sobre la asistencia social en el país durante el primer régimen de Perón, como toda provincia dentro del país tenía que encargarle a la fundación el manejo completo de todas las organizaciones involucradas con la asistencia social y además todas las organizaciones benéficas, las sin fines de lucro (Craig 708).  Específicamente, en su autobiografía conmovedora, La Razón de mi Vida, la cual se encontró un requisito en las escuelas durante la mayoría del primer régimen de Perón, ella caracterizó a su esposo casi como se fuera un salvador santo, con cualidades como las de Cristo.  Como un observador de la época afirmó, “sin Eva, la adulación hacia Perón casi indudablemente aún habría existido, pero puede ser que no hubiera alcanzado un nivel tan fenómeno” (García-Zamor 40-41), y esta realización lo hace muy fácil percibir el impacto profundo y perdurable que tenía Eva en el relato argentino, influido significativamente por el liderazgo de Juan Domingo Perón y el surgimiento de la ideología del Peronismo en esta era de cambio social y reorganización política.

La influencia obvia de Evita como un vínculo afectivo entre la muchedumbre oprimida – específicamente aquellos en la clase obrera aún en busca de un partido político en este momento – y el Presidente Perón a través de su vida trágicamente corta fue tan amplia, demostrada en varias de sus obras, discursos y hazañas, que puede ser difícil enfocar en un solo hecho de ella.  No obstante, Los obreros y yo parece abarcar fuertemente casi todo que ella intentó hacer en apoyo tanto de su marido como del canon Peronista, y por eso, a continuación, la discusión se tratará de un análisis específico de esta obra por un acercamiento marxista.

Los obreros y yo, más que cualquier otra hazaña singular relacionada con Eva, funcionó como un mecanismo que hizo que todo el pueblo recordara de la lucha política que se había realizado recién, y aun más allá de eso y con ese acontecimiento turbulento en mente, también hizo que todo el pueblo argentino, se identificara con, y tuviera orgullo en, el ‘descamisado’ oprimido.  A causa de las implicaciones revolucionarias fundamentadas en problemas y desigualdades económicos que propusieron esta obra a medida que iba describiendo lo que constituía un ‘descamisado’ y además afirmando el apoyo y amor eterno que tanto ella como el gobierno de Perón tenía para ellos que simplemente “se siente pueblo” (Perón 117), tiene sentido examinar este ensayo sumamente político por un abordaje marxista.

La teoría marxista, en términos generales, se basa en la ideología de que los sistemas económicos son los elementos centrales que dirigen la vida humana.  Sobre todo, quiere afirmar que las fuerzas potentes que verdaderamente manejan la experiencia humana no son sentimientos que se pueden analizar o descubrir desde una perspectiva psicoanalítica o cualquier otro acercamiento dentro de esta vida, sino el flujo y la transferencia única de dinero dentro de los sistemas económicos característicos de nuestras sociedades humanas (Tyson 53).  En la mente del marxista, hay un contraste agudo e indispensable entre los privilegiados ricos que controlan los recursos naturales, económicos y humanos del mundo junto con los medios de producción – conocidos como ‘la burguesía’ – y entonces la mayoría de la población – conocida como ‘el proletariado’ – que se constituye por los menos dotados que, hace muchos años, han vivido en condiciones deficientes a medida que ejecuten la mano de obra manual necesaria para que los dueños ricos sigan enriqueciéndose (Tyson 53-54; Marx, Engels, and Tucker).  La teoría marxista, al fin de cuentas, reclama que un panorama de los asuntos y ocurrencias humanos no se pueden crear apenas por considerar dogmas eternas, sino por mirar y entender las condiciones actuales del mundo, específicamente con respecto a las circunstancias tanto materiales como históricas.

En la terminología marxista, las circunstancias materiales se tratan de las condiciones económicas como están, y entonces éstas dan lugar a las históricas, que tienen que ver con el ambiente social, político y ideológico generado a causa de la situación económica.  En fin, un análisis marxista de eventos y producciones humanos siempre enfoca en relaciones distintas entre clases socioeconómicas, tanto dentro de una sola sociedad como entre sociedades diferentes, y explica todo en términos de la distribución y dinámicas de ese poder supremo, esa fuerza motriz: el poder económico (Tyson 53-54; Marx, Engels, and Tucker).

Con los antecedentes de la doctrina marxista más indispensables ahora entendidas, debe resultar más fácil interpretar esta obra de Eva Perón como propaganda fuerte a favor de su esposo y su partido político crecientemente influyente.  Aunque, por la perspectiva marxista, el sistema económico en que vivimos es intrínsecamente equivocado, con raíces irrevocables en las viejas estructuras de las sociedades feudales de los tiempos medievales que eventualmente dieron lugar a nuestra sociedad capitalista, el marxista también percibe un hecho inevitable que le entristece mucho (Marx, 500).  Esta verdad ineludible es que, a pesar de la injusticia y opresión en las cuales vive el proletariado, constantemente obligado a esforzar y laborar sin cualquier derecho de propiedad para facilitar la producción de los dueños de producción por un mero sueldo, los oprimidos sí mismos suelen afanarse sin percibir su propio infortunio (Tyson 54).

Aunque hoy en día ya no permanecen muchos marxistas que creen, como el creador de la teoría sí mismo creaba, que algún día el proletariado espontáneamente derivará la consciencia de clase necesaria para juntarse y entonces enfrentarse violentamente contra sus opresores para que se establezca una nueva sociedad sin clases, todavía hay posibilidades verosímiles que habría cambios profundos si el proletariado consiguiera actuar como un grupo solitario.  De hecho, si el proletariado lograra reunirse como grupo singular pese las diferencias en aspectos como religión, raza, etnicidad y género, que, aunque no deban, suelen mantenerlo separado y pasivo, sin duda la estructura del poder actual se alteraría radicalmente (Tyson 54).

Indudablemente, este montaje unificador con potencial sin par es exactamente lo que trató de lograr Eva Perón en su ensayo Los obreros y yo, como intenta instalar todo el pueblo argentino, independientemente de sus diferencias secundarias, como una sola especie de oprimido, ahogado hace mucho tiempo por el sistema económico y el político correspondiente.  En fin, a medida que ella trata de lograr esta proletarización de la gran mayoría de la población argentina – la parte que, aparte de sus diferencias más superficiales, pertenece a la clase obrera –, ella utiliza el término clave y acogedor de  “descamisado” para indica toda persona que “se siente pueblo” y que además había “sentido y sufrido” (Perón 423) durante la noche del 17 de octubre de 1945 en la Plaza de Mayo, cuando por fin se liberó Juan Perón tras haber sido detenido temporalmente (Virgillo, Friedman, and Valdivieso 423).

Este término – descamisado – no tiene nada que ver con cualquier propiedad física, estado económico actual ni cualquier otro requisito aparte del proviso de que uno estaba allí, amasado en alguna forma – si no físicamente entonces simplemente espiritualmente – en la muchedumbre enfrente de la Casa Rosada exigiendo que liberaran a Juan Perón esa noche famosa del 17 de octubre.  Por construir así este término, sin cualquier exigencia aparte de sentirse “descamisado”, el concepto subyacente se volvió extraordinariamente potente.  Por lo tanto, Eva Perón logró magistralmente reunir todos que se sentían oprimidos por una perspectiva marxista para acumular la base de apoyo tanto por su marido embargado como por la filosofía política de él que, a partir de esa noche legendaria e hito destacado, llegaría a ser conocida como el Peronismo.

Empleando el concepto poderoso del oprimido descamisado que ella define de manera abierta pero, al mismo tiempo, fija específicamente en términos de abarcar todo tipo de obrero, Evita Perón, en su ensayo Los obreros y yo, intenta no sólo proletarizar sino también juntar y movilizar la mayoría del pueblo argentino en apoyo de su esposo y sus creencias socialistas.  Ella utilizó esta obra específica como mecanismo sumamente eficaz para hacer que todo el pueblo argentino de clase obrera se identificara con, y tuviera orgullo en, su rol como “descamisado” – un rol que pertenecía a cada ciudadano a que Eva afirmó que “le deb[e] un poco de la vida de Perón” y sin los cuales “El movimiento Peronista no podría definirse” (Perón 424).

Contenido en capítulo 21 de su obra autobiográfica conmovedora y potente La razón de mi vida, este ensayo – Los obreros y yo – por fuertemente emplear varios conceptos marxistas, ejerció una influencia considerable en fomentar ese vínculo tan importante entre el Peronismo y el pueblo argentino, y por eso es bien representativo de lo que hizo Eva Perón durante su vida.  Desde el momento que conoció al coronel Juan Domingo Perón en febrero de 1944, Eva María Duarte de Perón empezó a imponer inmediatamente su alma fuerte y espíritu audaz no sólo en la vida del futuro presidente sino también en el curso de la historia de la República de la Argentina.  Sin embargo, esta obra maestra Los obreros y yo, redactada como parte de su libro político La razón de mi vida, por siempre representará uno de los ejemplares más significativos y poderosos de la influencia y el manifiesto únicamente ‘Evita’, profundizados por una mujer que por siempre se considerará una especie de figura mítica y trascendente en la historia argentina.

*~ Si les interesa, el siguiente enlace es una copia electrónica de todas las obras contenidas en La razón de mi vida por Eva Perón, incluso Los obreros y yo, la cual se puede encontrar en la página 19 del documento.  ¡Tanto la obra específica Los obreros y yo como el manifiesto entero La razón de mi vida valen la pena leer en sus totalidades para entender mejor Evita, su político Peronismo y el estado argentino progresivo de su esposo Juan Domingo Perón.

http://www.portalplanetasedna.com.ar/libros_historia/razondemivida.pdf

 


Obras citadas:

 

Craig, Alexander. “Perón and Peronism: Personalism Personified.” International Journal, 31.4, Leaders and Leadership (1976): 703-717. Print.

García-Zamor, Juan Claude. Public administration and social changes in Argentina, 1943-1955. New York: New York University, 1968. Print.

Marx, Karl. Capital: A Critique of Political Economy; Volume 1, Book One: The Process of Production of Capital. Moscow, USSR: Progress Publishers, 1887. Print.

Marx, Karl, Friedrich Engels, and Robert C. Tucker. The Marx-Engels reader. New York City: W.W. Norton & Company, 1972. Print.

Navarro, Marysa. “The Case of Eva Perón.” Signs 3.1, Women and National Development: The Complexities of Change (1977): 229-240. Print.

Perón, Eva. La razón de mi vida, noventa edición. Buenos Aires: Ediciones Peuser, 1951. Print.

Tyson, Lois. Critical Theory Today: A User-Friendly Guide, second edition. New York:Routledge, 2006. Print.

Virgillo, Carmelo, Edward Friedman, and Teresa Valdivieso. Aproximaciones al estudio de la literatura hispánica, séptima edición. New York: McGraw Hill Higher Education, 2011. Print.

 

About Author(s)

Kevin Kerr
Kevin Kerr is a senior undergraduate student at the University of Pittsburgh currently pursuing a Bachelor's degree in Spanish with a related minor in Portuguese as well as a second minor in Linguistics while also obtaining a Certificate in Latin American Studies from CLAS. After taking some time to travel and work throughout the world, specifically Latin America, post-graduation, he has aspirations of working and studying in the International Business/Economics or Public Health fields.