Infancia, Desnutrición y Muerte: Análisis Espacial Aplicado Sobre la Niñez Argentina

October 4, 2016

El vínculo entre el hambre, la enfermedad y la muerte es referido desde tiempos pretéritos.1 Vega-Franco (1999: 329) menciona que cinco siglos AC Hipócrates ya afirmaba que “el vigor del hambre puede influir violentamente en la constitución del hombre debilitándolo, haciéndolo enfermar e incluso sucumbir”. Sostiene el autor, por lo tanto, que es lícito inferir y reiterar que la desnutrición ha sido un cercano compañero del hombre en su tránsito por la historia. Afirma también que desde el siglo XVII hasta el siglo XIX fueron pocos los médicos que se ocuparon de hacer mención de esta enfermedad como causa de muerte. Esta tendencia se revirtió entre los años 1950 y 1970, cuando se desarrolló una intensa actividad en la investigación de este problema, lo que permitió conocer sus particularidades clínicas y anatomopatológicas, sus alteraciones bioquímicas y los cambios fisiológicos que ocurren en los órganos, aparatos y sistemas. Las pesquisas se orientaron a partir de entonces a tratar de aclarar las consecuencias de la desnutrición sobre el desarrollo mental y el crecimiento físico, como también la relación que pudiera existir entre la desnutrición y la infección. No obstante, hasta los primeros años del siglo XXI, la categoría espacial de la desnutrición no formó parte de los estudios. Sin embargo, se afirmaba que existen 53 millones de personas que carecen de alimentos suficientes, 7% de los niños menores de 5 años de edad tiene un peso inferior al normal y el 16% presenta una talla bajo la media para su edad (Martínez 2005).

En los inicios del siglo XXI, específicamente durante el año 2002, el problema de la desnutrición en la niñez argentina tomó una repercusión inusitada, concentrado -originalmente- en la provincia de Tucumán. Fueron numerosos los casos de desnutrición que salieron a la luz y que permitían un “redescubrimiento” del problema;  los cuales fueron divulgados en notas de periódicos nacionales e internacionales. Pudo observarse que el problema de la desnutrición estaba lejos de ser solucionado y adquiría, en los albores del siglo XXI, magnitudes increíbles para Argentina. No obstante, más allá del conocimiento logrado sobre el problema, poco se conoce en la actualidad respecto a la distribución espacial del problema, su magnitud y sus variaciones, es decir, adónde se concentra la muerte en la niñez por desnutrición y adónde se intensifica, persiste o se atenúa; qué provincias concentran las mayores proporciones y que territorios podrían definirse como núcleos duros de desnutrición.

Para llevar a cabo este propósito se construyó la tasa de mortalidad por desnutrición en la niñez,  un indicador que relaciona la cantidad de muertes registradas por dicha patología en menores de cinco años respecto a la población menor de cinco años del área seleccionada, expresada cada cien mil menores. A su vez, puede ser interpretado en un registro espacial, reconociendo dos entidades de análisis: las 23 provincias del territorio y los quinientos once departamentos y partidos.  El análisis diacrónico del problema es considerado al comparar los quinquenios 1999/2003 y 2004/2008.

La desnutrición en la niñez argentina en 1999/2008: Escala provincial y departamental

En los diez años que van desde 1999 a 2008 murieron en Argentina 1891 niños por desnutrición, entre las causas específicas de muerte, alcanzaron  las mayores proporciones la desnutrición proteinocalórica severa (47.8%), la desnutrición proteinocalórica no especificada (28.6%) y la desnutrición proteinocalórica  de grado moderado y leve (9.3%). Estas tres causas en conjunto representan el 85.7% del total de muertes por desnutrición en la niñez ocurridas.

Se desconoce sin embargo la magnitud de los enfermos por desnutrición, la dimensión que alcanzan los casos no registrados y, fundamentalmente, el impacto de las secuelas de la desnutrición en los distintos aspectos psicosociales de los individuos. Observamos, con la cifra señalada, solo la cúspide de un problema mayor que alcanzaría magnitudes insospechadas en Argentina en los primeros años del siglo XXI.

Las provincias que más muertes por desnutrición aportaron en el periodo fueron Chaco, Salta, Formosa, Misiones, Buenos Aires y Corrientes; acumulando entre estas seis el 75.3% de las muertes mencionadas.

En términos espaciales, puede observarse además que la provincia de Tucumán, mundialmente conocida en el año 2002 como “cuna de la desnutrición” aportaba muy pocas muertes en comparación con las provincias mencionadas.  Se destaca entonces, que el problema ante el cual argentinos y extranjeros se sorprendían, sería aun más notorio al comparar otras provincias como las mencionadas anteriormente. Sin embargo, esto no constituye un atenuante para Tucumán, sino un agravante total para las provincias mencionadas ante el desconocimiento de su situación y la ausencia e ineficacia  de políticas públicas específicas para atender este flagelo.

La desnutrición en la niñez en el quinquenio 1999/2003: provincias y departamentos

En la primera mitad de la década estudiada la desnutrición en la niñez alcanzó las cifras más elevadas. En estos cinco años ocurrieron el 63% del total de defunciones en la década, alcanzando una tasa quinquenal de 0.36 muertes por desnutrición cada 1000 menores de cinco años. La figura 1 presenta la distribución espacial del problema en este quinquenio en la escala provincial y departamental. Puede observarse que las provincias más afectadas por el problema son Formosa, Salta, Misiones, Corrientes y Chaco; no obstante, en  la escala departamental, se distinguen al interior de estas jurisdicciones -como así también en otros sectores del territorio nacional- departamentos con registros elevados, tal es el caso de algunas jurisdicciones sanjuaninas, catamarqueñas, jujeñas, bonaerenses y del norte de Santa Fe. Llama la atención la magnitud que alcanza la tasa tanto en Tapenagá (Chaco) como en Matacos y Ramón Lista (Formosa), donde 24, 14 y 10 niños respectivamente, murieron por desnutrición por cada 1000 menores de cinco años.

Figura 1. Distribución espacial de la tasa de tasa de mortalidad por desnutrición en la niñez. Escala provincial y departamental. 1999 - 2003.

La desnutrición en la niñez en el quinquenio 2004/2008: provincias y departamentos

En la segunda mitad de la década estudiada la desnutrición en la niñez alcanza una magnitud menor. En estos cinco años ocurrieron el 37% del total de defunciones en la niñez por desnutrición de la década, alcanzando una tasa quinquenal de 0.21 muertes por desnutrición cada 1000 menores de cinco años, disminución que implicó un 38% respecto al registro del quinquenio anterior. La figura 2 presenta la distribución espacial del problema en la escala provincial y departamental. Puede observarse que las provincias más afectadas por el problema son las mismas que en el quinquenio anterior, a las que se agrega Buenos Aires. En  la escala departamental, se distingue una marcada concentración espacial del problema en el borde sur de la Puna y en el área septentrional del Chaco Seco Argentino. También se destacan departamentos aislados con valores elevados en el resto de las provincias norteñas y en Buenos Aires. Los mayores registros se hallaron en Ramón Lista, Bermejo y Rivadavia, en el territorio del Chaco Seco, donde 15, 8 y 5 niños respectivamente, murieron por desnutrición por cada 1000 menores de cinco años.

Figura 2. Distribución espacial de la tasa de tasa de mortalidad por desnutrición en la niñez. Escala provincial y departamental. 2004-2008.

Cambios espaciales en diferentes escalas: aumento, disminución y persistencias 

La comparación de los registros de la tasa en ambos quinquenios, tanto a nivel provincial como departamental, arroja los principales resultados en relación a las variaciones ocurridas durante la década.

En el nivel provincial se detectan jurisdicciones sin casos de desnutrición en el primer quinquenio (La Pampa), sin casos en el segundo quinquenio (La Rioja) y sin casos en ambos quinquenios (Santa Cruz y Tierra del Fuego), el resto de las provincias presentan registros de dicha tasa en ambas fechas para su comparación. El análisis detecta que las provincias más críticas, es decir aquellas con valores más altos de la tasa en los quinquenios analizados, son las que más disminuyeron sus registros. Dicha disminución supera el 10 por mil e incluye a Formosa (-25.1 por mil), Chaco (-16.9 por mil), Salta (-10.4 por mil), Corrientes (-10.2 por mil) y Misiones (-10.1 por mil). El resto de las provincias también disminuyeron sus valores, pero a un ritmo menor, con la excepción de La Pampa, la cual al no presentar casos en el primer quinquenio, los casos ocurridos en el segundo quinquenio produjeron, inevitablemente, un aumento de la tasa (figura 3).

 

Figura 3. Tipología según variaciones de la tasa de tasa de mortalidad por desnutrición en niñez. Escala provincial y departamental. 1999-2003 / 2004-2008.

La misma figura presenta las variaciones a nivel departamental. Se encuentra aquí un panorama más complejo. Existen departamentos donde -contrariamente a la tendencia nacional y provincial- la tasa aumentó notoriamente; departamentos donde la tasa descendió considerablemente; departamentos donde dominó un comportamiento estable (las variaciones se encontraron el rango comprendido entre -0.5 y 0.5) y, finalmente, departamentos sin registros de casos de muerte en la niñez por desnutrición en ambos quinquenios.

El descenso de la desnutrición debería ser el comportamiento dominante, dado que es la norma a nivel nacional y provincial, sin embargo a nivel departamental se detectan áreas con aumento de la tasa ¿Qué jurisdicciones incluye este aumento? ¿Qué características presentan? ¿Qué tipo de factores se asociarían con dicho aumento? Responder estos interrogantes merecería un estudio de caso que no se desarrolla en este artículo. Puede detectarse, no obstante, dentro del conjunto departamental que mostró un crecimiento de la desnutrición, magnitudes críticas en los departamentos formoseños de Bermejo y Ramón Lista, ambos incluidos dentro del Chaco Seco. El primero, presentó en 1999-03 una tasa de mortalidad en la niñez por desnutrición de 4.94 por mil, la cual se duplicó en el quinquenio siguiente alcanzando el valor de 8.37 por mil. Del mismo modo, Ramón Lista presentaba en el primer quinquenio una tasa de 10.09 por mil, ascendiendo en 2004/2008 a 14.6. Ambos casos están incluidos dentro de la categoría más crítica del país en materia de desnutrición, tanto por la magnitud que alcanzan las cifras como por la tendencia al crecimiento del flagelo.

Conclusiones 

La desnutrición en la niñez se constituye actualmente como un mal de raíces sociales; ha dejado de ser un problema médico exclusivamente para convertirse en un importante problema de características estructurales con una profunda raigambre social. Aunque parezca improbable que en la Argentina del siglo XXI exista la muerte por inanición, el análisis de la información epidemiológica de las estadísticas vitales detecta que murieron en el país 1891 menores de cinco años por causas directamente vinculadas con la desnutrición, todas ellas en el lapso comprendido entre los años 1999 y 2008. Reconocemos que, dado el carácter extremo que reviste el estudio de la desnutrición en nuestro enfoque, donde el hecho central lo constituye la muerte por esa causa, se soslaya aquí gran parte del problema, esto es, la desnutrición como enfermedad y el daño neurológico cerebral irreversible que genera en los niños que la padecen y que no necesariamente fallecen, aunque persisten con secuelas que incidirán en su posterior desarrollo psicosocial.

El análisis cartográfico, una herramienta escasamente explorada en este tipo de enfoque, permitió detectar, por un lado, las áreas donde la muerte por desnutrición en la niñez alcanza los mayores registros, y por otro, las principales variaciones positivas y negativas de la tasa. Sin embargo, de modo independiente a que la tendencia nacional y provincial se inclinen hacia la reducción del problema, existen jurisdicciones departamentales que mostraron un aumento de la tasa. En ellas, las condiciones de pobreza y carencias extremas son el basamento principal que retroalimentan las brechas detectadas en relación a la desnutrición en la niñez.

Lejos de ser una cuestión del  pasado, la desnutrición en la niñez constituye uno de los problemas de mayor relevancia en la actualidad, identificando a partir de su concentración, por lo menos, dos países con condiciones de vida disímiles que conviven en el marco de un mismo territorio. Las magnitudes detectadas influyen en gran medida en las altas tasas de morbilidad y mortalidad infantil, así como en la prevalencia de ciertas enfermedades crónicas, difíciles de cuantificar. Asimismo, el costo económico de la enfermedad es muy alto también (gastos hospitalarios, productividad, gastos en educación, menor poder adquisitivos, etc.), y el daño cerebral irreversible que genera, también complejo de cuantificar.


Nota: 

Este artículo constituye una versión sintética de Longhi, F. (2014). Desnutrición y Muerte en la Niñez argentina en los Albores del Siglo XXI: Un Análisis Espacial. Journal of Latin American Geography, 13(2), 41-65.

Referencias:

Martínez, R. 2005. Hambre y desnutrición en los países miembros de la Asociación de Estados del Caribe. Santiago de Chile: United Nations Publications. http://www.unicef.org/lac/hambre_y_desnutricion_paises_caribeesp(1).pdf.

Vega-Franco, Leopoldo. 1999. Hitos conceptuales en la historia de la desnutrición proteico-energética, Salud Pública de México Vol. 41 Nº 4: 328-333.

About Author(s)

Fernando Longhi
Fernando Longhi. Licenciado en Geografía y Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Tucumán. Ha recibido becas del CIUNT, CONICET y DAAD para realizar investigaciones vinculadas con el estudio de la pobreza y la salud infantil. Ha publicado artículos y capítulos de libros en Argentina, Brasil, México, Colombia, Alemania y España. Su lugar de trabajo es el Instituto Superior de Estudios Sociales (CONICET - UNT) en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Se desempeña actualmente como investigador asistente del CONICET.